En Ecuador, los desafíos para una detección temprana persisten, lo que impacta directamente en la calidad de vida de los pacientes. Según la Federación Internacional de Esclerosis Múltiple (MSIF), el 60% de quienes reciben un diagnóstico tardío desarrollan algún grado de discapacidad dentro de los diez años siguientes.También puedes leer: El deporte cambia vidas: Laboratorios Bagó y Fundación Achilles se unen para apoyar a atletas con discapacidad Aunque la prevalencia en Ecuador aún es baja en comparación con regiones como Europa o América del Norte, estudios como el realizado en Cuenca por Abad et al. (2017) revelan un crecimiento sostenido. En esa ciudad, la tasa pasó de 0,75 a 3,88 casos por cada 100.000 habitantes en apenas una década. Este aumento, según los investigadores, responde a una mayor conciencia médica, la mejora en el acceso a resonancias magnéticas y la aplicación de criterios diagnósticos más precisos, como los de McDonald. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 2,8 millones de personas viven con esta enfermedad. La EM afecta diversas funciones del organismo cognitivas, emocionales, motoras, sensoriales y visuales debido al ataque del sistema inmunitario contra el encéfalo y la médula espinal. Diagnóstico y tratamiento: avances con retos persistentes En la última década, los avances científicos han permitido mejoras significativas en el diagnóstico y tratamiento de la EM. Herramientas como los biomarcadores, las resonancias magnéticas y los criterios McDonald 2017 han contribuido a detectar la enfermedad en fases más tempranas, lo cual es esencial para ralentizar su progresión. Sin embargo, el camino hacia un diagnóstico certero sigue siendo complejo. En promedio, puede pasar más de un año desde la aparición de los primeros síntomas hasta la confirmación de la enfermedad. La escasez de neurólogos especializados, la limitada infraestructura diagnóstica y los altos costos asociados dificultan un abordaje más eficaz, sobre todo en zonas alejadas de los grandes centros urbanos como Quito, Guayaquil y Cuenca. “Si bien los neurólogos en el país han logrado avances importantes, la Esclerosis Múltiple sigue siendo un reto creciente para el sistema de salud. Es fundamental fortalecer la cultura preventiva, ampliar el acceso al diagnóstico oportuno y movilizar recursos para transformar la atención sanitaria de esta condición”, señala Oana Matei, Gerente General de Roche Ecuador, empresa que este año se suma a la conmemoración del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple promovido por la OMS. Hacia una mejor atención Actualmente, los profesionales de la salud en Ecuador trabajan en la implementación de protocolos clínicos estandarizados y el fortalecimiento de redes de atención especializada. Estas iniciativas están dando resultados prometedores en términos de diagnósticos más rápidos y mejores desenlaces clínicos para los pacientes.También te puede interesar: TikTok apuesta por el bienestar digital La participación de la industria farmacéutica también resulta clave. Roche, líder mundial en biotecnología y diagnóstico in vitro, reafirma su compromiso con el desarrollo de tratamientos eficaces y seguros, y con el impulso de la medicina personalizada para enfermedades complejas como la EM. Un llamado a la acción Visibilizar el impacto de la Esclerosis Múltiple en Ecuador es crucial para promover un diagnóstico temprano y reducir el número de pacientes que desarrollan discapacidades a causa de esta enfermedad. En el contexto del Día Mundial de la EM, la concienciación y la acción conjunta entre autoridades, médicos, pacientes y la sociedad civil son pasos esenciales para cambiar la historia de la enfermedad en el país. Fuente: Roche