Fundada por Esteban Urquizo y Mikaela Amador, la empresa inició con una inversión de apenas $74 y, gracias a un crecimiento principalmente orgánico, cerró el último año con más de $250,000 en ventas. Este crecimiento ha sido impulsado por la alta recompra y la recomendación constante de sus clientes, consolidando a ERGO como una de las marcas de bienestar con mayor proyección en Ecuador. La fórmula de su producto principal combina clorofila, zen y té verde, ingredientes reconocidos por sus propiedades antioxidantes, digestivas y depurativas. Desde sus inicios, ERGO ha buscado promover hábitos sostenibles de bienestar, ayudando a las personas a disminuir la inflamación, mejorar la digestión y reducir la retención de líquidos. También puedes leer: CAF emite su mayor bono verde por EUR 1.000 millones, equivalentes a aproximadamente USD 1.080 millones. Uno de los aspectos más destacados por los consumidores ha sido la mejora visible en la piel, especialmente en casos de acné asociado a procesos inflamatorios, alimentación o desequilibrios digestivos. Esto ha permitido que el producto conecte con una necesidad real del mercado: sentirse bien desde adentro hacia afuera. El crecimiento de ERGO no ha estado respaldado por grandes inversionistas ni campañas masivas tradicionales, sino por la confianza de una comunidad que ha convertido el producto en parte de su rutina diaria y que ha impulsado el posicionamiento de la marca a través de la experiencia y recomendación genuina. Actualmente, ERGO representa una nueva generación de emprendimientos latinoamericanos construidos desde la autenticidad, el propósito y la conexión con el consumidor. La empresa mantiene una visión enfocada en la expansión internacional y en continuar desarrollando productos que generen un impacto positivo en la vida de las personas. ERGO resume su filosofía en una frase: “equilibrio que se siente”.