En la edición 2019 de Mujeres Ejecutivas, en la que participaron 94 empresas con sus importantes respuestas, sobresale un dato que es relevante y abrumador: el 86% de los participantes considera que las políticas de equidad de género contribuyen decisivamente a la competitividad de sus organizaciones. Tomando esta referencia, entonces se abre el cuestionamiento acerca de cuáles son los obstáculos para que aún no se pueda concretar efectivamente esa inclusión de las mujeres ejecutivas a plenitud en las distintas compañías del país. Sin duda este es el principal desafío que se presenta en la actualidad: desarrollar las condiciones apropiadas para que el talento femenino tenga los espacios que le permitan desarrollar una carrera profesional sin restricciones de ninguna índole. En un entorno cada vez más competitivo y con desafíos constantes, aquellas empresas que genuinamente consideren la equidad de género como una ventaja estratégica, podrán consolidar sus posiciones de liderazgo. Además, que, si existe esta firme convicción, crearán los mecanismos de inclusión e igualdad de oportunidades como parte de su cultura organizacional. Si hablamos de condiciones salariales, los empresarios encuestados reconocen que aún persisten diferencias entre la remuneración que reciben hombres y mujeres. ¿Las razones? La primera radica en una menor negociación por parte de las mujeres (25%), seguido por factores culturales que promueven la creencia de que los hombres deban ganar más (24%) y el no valorar de igual forma el trabajo, le corresponde un 19% vs al 23% del año anterior. Un 18% indica que no existen diferencias salariales, mientras que un 8% lo atribuye a que las remuneraciones y comisiones son mayores para los hombres. La realidad mundial muestra que ya no basta medir el éxito de una empresa por las métricas tradicionales como ingresos y rentabilidad, incluso la calidad de los productos y servicios, hoy los consumidores exigen de las organizaciones respuestas contundentes en otros aspectos de interés. Hoy se mide la forma como la empresa se relaciona con sus colaboradores, la comunidad y sus clientes en general. Y la inclusión de la fuerza de trabajo de la mujer, en posiciones de toma de decisión, está en la mira.Por _ Roberto Estrada, socio de Deloitte Consulting