Por ello, las organizaciones que están conscientes de que estas barreras no deben existir se abocan a instrumentar las herramientas y procesos que conduzcan a una cultura inclusiva de la mano de la digitalización. De acuerdo con el Informe global sobre la brecha de género de 2021 del Foro Económico Mundial, la pandemia hizo retroceder significativamente la igualdad de género: de 99.5 a 135.6 años, tanto en el lugar de trabajo como en el hogar. Pero hablar de una cultura inclusiva no se refiere solo a contratar a más personas de diferentes nacionalidades, géneros, orientaciones sexuales o razas. Hace falta que se sientan realmente bienvenidas, seguras y libres dentro del lugar de trabajo. Por ello, desarrollar y ejecutar estrategias inclusivas con perspectiva de género y con el apoyo de la digitalización, enfocadas a mejorar la experiencia de los colaboradores y aumentar su seguridad, es la vía para lograr un desarrollo sostenible y mayores niveles de competitividad. Del discurso a la acción De acuerdo con un informe de la UNESCO, las competencias digitales favorecen la incorporación de las mujeres a la actividad económica y el empleo y les abre innumerables oportunidades para actuar y tomar decisiones profesionales y personales en la sociedad digital. En este sentido, el entorno actual ha acelerado la digitalización de las compañías en diferentes niveles. Aquellas no preparadas están expuestas a enfrentar complicaciones operativas y, sobre todo, ponen en riesgo la productividad y bienestar de sus colaboradores. Hoy, más que nunca, los líderes financieros deben tener visibilidad total a lo largo y ancho de la organización donde el control en tiempo real se vuelve indispensable, sobre todo en un entorno de trabajo remoto o híbrido. De aquí surge la necesidad de contar con plataformas digitales, móviles y habilitadas con Inteligencia Artificial para automatizar sus procesos y gestionar eficientemente sus gastos, viajes y facturas. Entre sus principales beneficios se encuentran: Disminución de hasta el 67% el número de comprobantes extraviados que facilita la comprobación de gastos y reembolsos. Aumento en productividad ya que el tiempo que toma la creación de reportes de gastos se puede reducir en un 60% y el departamento de finanzas agiliza sus procesos de verificación y facturación. Reforzamiento en políticas para asegurarse de que los colaboradores cumplan con los límites establecidos. Mayor control y transparencia hasta de un 60%, además de que facilita la adaptación a cambios regulatorios y reduce los riesgos de fraude. Mejor experiencia del colaborador a través de la facilitación de procesos y eliminación de trabas burocráticas. Sin embargo, la experiencia del colaborador va mucho más allá puesto que una de las más grandes prioridades para cualquier organización actual es la seguridad de los colaboradores y su entorno de trabajo. También te puede interesar: ‘Liderando la diversidad’, un podcast que promueve la inclusión en las empresas de América Latina lanzado por Chubb Ecuador La equidad de género no es una concesión sino un derecho fundamental que debemos procurar todos para seguir abriendo puertas tanto a nivel empresarial como personal. Además, los equipos diversos son los que tienen mayor capacidad de adaptación y resiliencia y, por lo tanto, son mucho más competitivos. Fuente: El Economista