Yokoi Kenji es un reconocido conferencista y trabajador social que ha capturado la atención de audiencias alrededor del mundo con su enfoque único sobre el liderazgo y la intersección de culturas. Nacido de una madre colombiana y un padre japonés, Kenji ha dedicado su vida a explorar y compartir las enseñanzas que emergen de la combinación de dos culturas aparentemente opuestas. Él presenció el fuerte choque cultural entre japoneses y latinos en las empresas de Japón, un apasionante conflicto de cultura y creencias, de pasión y disciplina, que le permitió entender el poder de la sinergia cultural cuando el ser humano logra la empatía dentro y fuera de la empresa. Al vivir una intensa experiencia social en las favelas de Río de Janeiro, Brasil, Yokoi Kenji desarrolló una vocación social que lo llevó a crear un proyecto de intercambio cultural para combatir el suicidio en Japón y la mentalidad de pobreza en Latinoamérica. En una entrevista exclusiva para Revista Ekos, Yokoi Kenji nos ofrece una visión profunda sobre el liderazgo, su inspiradora carrera, y el impacto de sus charlas globalmente. Además, será parte de la Expo Bienestar, que se realizará del 20, 21 y 22 de septiembre de 2024. También te puede interesar: CEO con propósito: Javier Salazar Ramón Country Manager de Best Doctors S.A. Empresa de Medicina Prepagada ¿Cómo considera que se forma el liderazgo al interior de las organizaciones? Las organizaciones adoptan un parecido a sus líderes principales, el liderazgo que se forme allí tendrá unos inevitables rasgos de sus motivaciones principales. Está el valioso rasgo de quien crece y lidera presentando un buen servicio a otros, está también a quien le motiva la competencia, quien le despierta tenacidad que le digan que no lo logrará. Incluso aquellos que viven en una búsqueda patológica de lograr algo trascendental. Dicho lo anterior, podemos planificar y estructurar estrategias formidables de liderazgo, pero finalmente conocer nuestras motivaciones, termina siendo esencial para un resultado no solo exitoso, sino en equilibrio. ¿Qué lo inspiró a empezar su carrera como conferencista y cómo desarrolló su filosofía? Nada. Solo era lo que había, ser traductor en Japón, intérprete cultural para latinos, luego trabajador social. Muchos de mi época no hicimos lo que queríamos o nos inspiraba, sino lo único que había. En ese sentido era fácil, pues no había opciones para romperse la cabeza. Aunque no es errado decir que nos inspiró sobrevivir y esas experiencias, fueron formando un estilo de vida que hoy en día, puede incluso, parecer una filosofía. ¿Podría explicarnos el significado detrás de su filosofía y cómo se relaciona con sus enseñanzas y charlas? No sé si hay un significado, mucho menos si es una filosofía, básicamente buscaba paralelos de dos culturas y creencias muy distintas, extremas, encontrando una serie de sabiduría universal, que siempre sentí que le daba sentido a mi ser mestizo. Posteriormente, lo contaba en pequeñas escuelas de Brasil y Colombia, en todo tipo de reuniones, desde universidades hasta empresas o parlamentos de estado. Aún me sorprende la gran aceptación de este mensaje, y su formato tan empírico y experimental, tan sencillo como mis propios razonamientos. Decir que la disciplina tarde o temprano vencerá la inteligencia es una obviedad en Japón y una gran frase en Latinoamérica. Pasa lo mismo con frases latinas en Japón. En este sentido, más que alguien con una filosofía, sigo sintiéndome solo un traductor cultural. ¿Cómo ha sido la recepción de sus charlas en diferentes países y culturas alrededor del mundo? Cada cultura tiene sus matices y peculiaridades, pero, en muchos sentidos, somos una sola tribu humana. Hablamos un mismo idioma de humanidad, lo que me permite ser entendido con tanto alcance. ¿Cómo adapta su mensaje para que resuene en audiencias de diferentes orígenes y contextos culturales? Realmente no me esfuerzo en adaptarlo. Solo busco rasgos comunes en todos, y es increíble cuántos conceptos, creencias, virtudes y patologías compartimos los humanos, seamos latinos tropicales o japoneses de la fría nieve. ¿Podría compartir algunos momentos memorables de sus conferencias? Recibir honores de una facultad, las llaves de una ciudad, o ver el brillo en los ojos de un niño o niña en una escuela rural en Colombia son experiencias memorables. Me cuido del éxtasis y la dopamina artificial de los escenarios, ya que no permiten ver la realidad de las cosas. ¿Cuáles son las lecciones más importantes que han marcado su mensaje? Depende de la cultura y el lugar. En Japón, los principios de vida de un latino pueden salvar a alguien del suicidio, mientras que en Colombia, una cultura como la japonesa puede ayudar a combatir la violencia y la pobreza. ¿Cuáles son sus planes futuros? ¿Qué consejo le daría a aquellos que desean seguir una carrera como conferencistas? Ser conferencista es como ser piloto. Se puede pilotear una bicicleta, un camión o un avión de guerra. Es solo una habilidad adquirida o innata. Se puede ser un elocuente vocero de un gobierno o de un grupo terrorista también. Lo que realmente importa es el propósito, el Ikigai, las motivaciones, la carrera, las experiencias y conclusiones del mensajero.