Llevamos años observando cómo el e-commerce se afianza como sector de actividad en nuestra economía. Fechas claves como el Black Friday o Navidad han sido el punto de partida para que muchos consumidores comiencen su andadura en el comercio electrónico para, una vez iniciados, mantener esta tendencia el resto del año. Ahora, debido a la actual pandemia, las ventas online se han convertido en un recurso esencial para muchos, que desde la comodidad y obligatoriedad de permanecer en sus casas, han visto cómo en un solo clic sus compras llamaban a la puerta. Más allá del aumento de las compras online y, por tanto, de los servicios logísticos, esta crisis sanitaria ha traído consigo un nuevo protocolo de entregas en el que el contacto cero se ha convertido en necesario y obligatorio. Aumentar la distancia social y reducir la expansión de los repartidores en las calles el menor tiempo posible son dos aspectos que reabren el debate de las entregas de paquetes a través de drones. Pequeños robots que garantizarían, en tiempos como el del Covid-19, entregas 100% seguras y sin riesgos de contagio. Si bien, es cierto que la tendencia del empleo de drones ya lleva varios años sobre la mesa, no es un servicio de entregas utilizado con asiduidad por las empresas logísticas. Como en los demás sectores, la logística también se ha visto transformada por la llegada de las nuevas tecnologías. Quizás, la llegada de los drones puede verse como una buena opción para gestionar el almacenamiento y clasificación de stock en los centros logísticos, siempre y cuando suponga una mayor rapidez y aprovechamiento del espacio a la hora de manejar los productos. Sin embargo, aún hoy son muchas las barreras y restricciones con las que se encuentra esta modalidad de reparto. En primer lugar, actualmente existe una estricta regulación a escala internacional sobre esta clase de dispositivos. Además, a pesar de ser la normativa el mayor impedimento, la industria todavía está tratando de resolver varios puntos pendientes en materia de seguridad, ya que estos dispositivos -como cualquier otro- pueden fallar de forma imprevista, provocando diferentes situaciones complicadas. En definitiva, el camino hacia los envíos a través de drones ya ha comenzado para muchas empresas, sin embargo, a pesar de no estar 100% implementados como una solución real y frecuente, el desafío de las entregas con contacto cero ha reabierto un debate en el que quizás los avances tecnológicos ganen la batalla. Fuente: Excellence Executive