La inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro, sino una herramienta que transforma la forma en que trabajan las empresas. Sin embargo, mientras la tecnología avanza a gran velocidad, también crece la necesidad de establecer límites, reglas y criterios que permitan utilizarla de manera responsable. Esa fue la principal reflexión que dejó José Luis Barzallo, socio AVL ABOGADOS CIA. LTDA., durante la conferencia "La IA como Motor Tecnológico. Frontera entre el Bien y el Mal", en la que abordó los desafíos que enfrentan las organizaciones al incorporar inteligencia artificial en sus procesos. Para el especialista, el verdadero reto ya no consiste en decidir si una empresa debe utilizar IA, sino en determinar cómo hacerlo sin comprometer aspectos como la ética, la privacidad, la propiedad intelectual o el cumplimiento normativo. "La asesoría legal debe estar en casa para empresas que quieren capturar eficiencia sin comprar contingencias", señaló. Innovar con reglas claras Durante la conferencia, Barzallo explicó que la inteligencia artificial permite mejorar la productividad, optimizar tiempos y automatizar procesos, beneficios que ya están siendo aprovechados por empresas de distintos sectores. Sin embargo, advirtió que esa eficiencia debe ir acompañada de una adecuada gobernanza. La conferencia abordó los beneficios de la inteligencia artificial, así como los desafíos legales y éticos que enfrentan las empresas en su adopción. El abogado expuso casos reales en los que el uso inadecuado de herramientas de inteligencia artificial provocó errores legales, pérdidas económicas e incluso sanciones para profesionales que confiaron en información generada por estos sistemas sin realizar una validación humana. "La inteligencia artificial ejecuta, pero la responsabilidad siempre será de las personas", afirmó. En ese contexto, insistió en que las organizaciones deben desarrollar políticas internas, identificar los riesgos asociados a cada herramienta, establecer responsables y mantener supervisión sobre los resultados generados por la tecnología. Al finalizar su intervención, Barzallo invitó a las empresas a asumir la inteligencia artificial no solo como un motor de innovación, sino como una herramienta que requiere transparencia, control y criterios éticos. Porque, según explicó, el verdadero valor de esta tecnología no depende únicamente de lo que puede hacer, sino de la forma en que las organizaciones deciden utilizarla.