La normativa europea es innovadora a nivel mundial en la regulación de una tecnología tan avanzada como la inteligencia artificial, que ha estado presente durante años en servicios digitales de uso cotidiano, como las redes sociales, los sistemas de contenido en 'streaming' y los motores de búsqueda como Google o Bing. También te puede interesar: El futuro del reclutamiento: Software de vanguardia para Talento Humano en 2024 Además, estas tecnologías se utilizan en sectores como finanzas, salud, atención al cliente, agricultura y logística. Esta legislación busca regular su uso bajo un marco legal uniforme, facilitando así la comercialización y circulación de productos y sistemas basados en IA, sin olvidar la ciberseguridad y el desarrollo tecnológico desde una perspectiva ética. Para entender los aspectos clave que agrupa esta normativa, es necesario considerar que se ha desarrollado con un enfoque basado en los niveles de peligro que presenta la IA, los cuales se dividen en tres categorías: los sistemas que representan un peligro inaceptable, los sistemas de alto peligro y los sistemas de peligro limitado. Tipos de sistemas de IA 1.- Prohibidos: Algunos sistemas de IA o usos de la IA están prohibidos porque contradicen los valores de la UE, incluido el derecho a la no discriminación, la protección de datos y la privacidad. Entre ellos se incluyen los que despliegan técnicas subliminales para distorsionar el comportamiento de una persona de manera que pueda causarle daños físicos o psicológicos a él o a otros. 2.- De alto riesgo: Los sistemas de IA de alto riesgo pueden presentar un riesgo potencialmente alto para los derechos y libertades de las personas físicas y, por lo tanto, están sujetos a obligaciones estrictas. Algunos ejemplos de usos de alto riesgo de la IA son las infraestructuras críticas o la educación y la formación profesional y el empleo. 3.- Sistema con requisitos de transparencia: Sus responsables deben cumplir requisitos e informar para no engañar a los consumidores, haciéndoles creer que interactúan con personas reales o con contenidos creados por ellas, por ejemplo, los propietarios de chatbots o creadores de 'deepfakes'. 4.- Sistema de IA de propósito general: No tienen un propósito previsto inicial, pero pueden ser entrenados o modificados para cumplir un propósito que podría convertirlos en sistemas de alto riesgo. 5.- Multas: Para quienes incumplan la normativa se prevén multas con un rango que va desde los USD 37,6 millones o el 7 % del volumen global de negocio de las empresas, hasta los USD 8 millones o el 1,5 % del volumen global de negocio. En agosto de 2025 empezarán a aplicarse las normas para los modelos, como ChatGPT, y un año después, en agosto de 2026, se aplicará la ley de manera general, salvo algunas disposiciones. Las obligaciones para los sistemas de alto riesgo comenzarán a aplicarse treinta y seis meses después, en agosto de 2027. La normativa también busca evitar el uso de la IA con fines malintencionados, como la creación de 'deepfakes' o la automatización de ciberataques, mediante la regulación de ciertos usos de esta tecnología. Esto contribuye a reducir el riesgo de que se utilice como una herramienta de ciberguerra. También puedes leer: La primera persona que vivirá 1.000 Años ya ha nacido gracias a la biotecnología y la Inteligencia Artificial Asimismo, el reglamento promueve la mitigación de sesgos y la discriminación, instando a garantizar que los sistemas de IA se entrenen con conjuntos de datos diversos y representativos para reducir los procesos de toma de decisiones sesgados.