El cambio climático es el mayor desafío global de nuestro tiempo, y todos tenemos un papel crucial que desempeñar. El informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas advierte sobre un futuro incierto y sombrío para el planeta si no tomamos acciones decisivas y transformadoras a nivel global. Las políticas y legislaciones actuales solo lograrían limitar el aumento de la temperatura media global a 3 °C, el doble del incremento recomendado de 1,5 °C necesario para mitigar los impactos más graves del cambio climático en las personas, la fauna y los ecosistemas. Solo unos pocos escenarios permitirían mantenernos por debajo del umbral de 1,5 °C, lo cual exige que las emisiones globales de CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI) dejen de aumentar antes del 2025. La industria de Arquitectura, Ingeniería y Construcción debe acelerar sus esfuerzos, enfocándose en soluciones de triple impacto que generen valor social, económico y ambiental. Estas soluciones deben lograr un equilibrio pragmático entre la sustentabilidad y el bienestar holístico, permitiéndonos desarrollar proyectos de alto rendimiento y comunidades más saludables. En este contexto, cobran especial relevancia cuatro temas clave: Reciclabilidad, Energía, Carbono y Salud (RECS). Reciclabilidad En una economía lineal, los materiales están destinados a un solo uso y luego son desechados. En cambio, en una economía circular, el objetivo principal es minimizar los residuos, mantener y extender el valor de los productos y así evitar la extracción de nuevos recursos. Arquitectos, diseñadores y constructores contribuyen a una economía circular al diseñar espacios que puedan desmontarse, deconstruirse, reutilizarse, renovarse y adaptarse para usos futuros. Al momento de seleccionar materiales, es fundamental considerar fuentes nuevas y alternativas, como la incorporación de materiales reciclados que aprovechan residuos que, de otro modo, terminarían en vertederos o incineradoras. Energía El desempeño energético de un edificio depende tanto de su diseño como de la incorporación de un proceso integrado desde las etapas iniciales del proyecto, lo que permite generar sinergias entre las distintas disciplinas y optimizar así el uso de la energía. Para alcanzar resultados óptimos, es fundamental comenzar maximizando los principios de diseño pasivo adecuados a las condiciones climáticas locales. Luego, se debe reducir la cantidad de energía necesaria para operar el edificio y, finalmente, incorporar fuentes de energía renovable. Uno de los proyectos que aspira a ser Net Zero Energy (NZE) mediante el uso de paneles solares, es Banneker High School (diseñado por Perkins Eastman). Proyectos Net Zero Energy: construcciones que producen tanta energía como la que se consume a lo largo de un año Carbono Para minimizar el uso de carbono en los proyectos, es fundamental planificar desde la etapa de diseño estrategias de reducción y evaluar cuáles generan mayor impacto. Estrategias de diseño pasivo y la incorporación de tecnologías de energía renovable contribuyen a disminuir el carbono operacional, mientras que la reducción en el uso de materiales nuevos y la selección de materiales, basada en su ciclo de vida, permiten reducir el carbono incorporado. También te puede interesar: Zoom a Ecuador: hacia un modelo constructivo sostenible en el país Una alternativa innovadora que cada vez está ganando más protagonismo debido a sus propiedades sustentables es el uso de madera maciza como una solución estructural. Las reducciones de carbono al utilizar este material son de aproximadamente 2,077 toneladas métricas de CO2, una cantidad comparable a la absorción anual de carbono de 2,425 acres de bosque. Esta estrategia fue implementada en el proyecto University of Massachusetts Computer Science Laboratories (Diseñado por Perkins Eastman) donde se logró reducir la huella de carbono en un 60% comparado a una estructura convencional de acero. Salud Las personas pasan aproximadamente el 90% de su tiempo en espacios cerrados. Durante este tiempo, la exposición a contaminantes del aire interior y la calidad ambiental de los espacios pueden tener un impacto negativo o positivo en la salud y el bienestar de sus ocupantes. Por ejemplo, la exposición a la luz natural influye positivamente en el estado de ánimo y ayuda a reducir los síntomas de depresión. El confort térmico y la calidad del aire contribuyen a disminuir la acumulación de dióxido de carbono y a reducir la propagación de enfermedades, lo que permite una mayor concentración y satisfacción dentro del espacio. Por su parte, el confort acústico incrementa la productividad, la concentración y la retención de memoria, especialmente en entornos educativos. Un proyecto que se ha destacado por equilibrar eficazmente estos principios es John Lewis Elementary School (diseñado por Perkins Eastman). Este proyecto realizó una evaluación post-ocupación de sus nuevas instalaciones, donde los resultados mostraron que los niveles de satisfacción respecto a la iluminación y el confort visual en las aulas incrementaron en un 90%. Por: Arq. Ana Cristina Muñoz de la Torre, LATAM Regional Sustainability Specialist, Perkins Eastman. LEED AP BD+C, EDGE Expert, WELL AP, Fitwel Ambassador