Este volumen de ventas no solo representa un retorno a la estabilidad, sino que evidencia una reactivación del consumo interno que ha servido de plataforma para un inicio de 2026 sumamente dinámico, donde la confianza de los inversores y el flujo de caja han vuelto a niveles positivos. El arranque de enero de 2026 ha confirmado esta tendencia al alza con un crecimiento general de las ventas del 6,8% a escala nacional. Este impulso ha sido liderado de forma contundente por el sector de la construcción, que registró un incremento extraordinario del 20,9% en el primer mes del año, alcanzando ventas por USD 395 millones de dólares. Este sector, que en 2025 ya había aportado USD 2.450 millones al total de la economía, se ha convertido en la principal "locomotora" del crecimiento, beneficiándose de una mayor liquidez en el sistema financiero y de una demanda acumulada de proyectos de infraestructura y vivienda. También puedes leer: Exportaciones no petroleras no mineras superan los USD 25.000 millones en 2025 El impacto social de estos números se refleja con claridad en el mercado laboral. Durante el último año de gestión, la dinamización de las ventas permitió la creación de 40.000 nuevos puestos de trabajo, de los cuales 20.000 corresponden a empleos plenos con todos los beneficios de ley. Geográficamente, la riqueza de estas transacciones se concentra principalmente en Pichincha y Guayas, provincias que juntas generan el 70% de la facturación nacional, seguidas por Azuay, que contribuye con un 6,5% del total. Este ecosistema productivo ha permitido que sectores conexos, como el comercio de insumos, crezca a un ritmo del 12,9%. La clave de este fenómeno reside en la mejora de las condiciones financieras para los ciudadanos. La caída sostenida de las tasas de interés y la oferta de créditos hipotecarios preferenciales de hasta el 2,99% han sido los catalizadores para que el sector inmobiliario despegue. Además, el programa de incentivos estatales y la estabilidad en los costos de materiales han permitido que los comerciantes operen con proyecciones a largo plazo. Al cierre de 2025, el país logró revertir una tendencia de estancamiento, demostrando que la inyección de crédito y la seguridad jurídica son fundamentales para el crecimiento de la facturación. Para lo que resta de 2026, las proyecciones del sector público y privado son optimistas, previendo un crecimiento sostenido de entre el 5% y el 10%. Tras haber superado la barrera de los USD 20.000 millones en ventas anuales, el país se enfoca ahora en sostener este ritmo mediante la diversificación de exportaciones y el fortalecimiento del consumo masivo. Con un enero que ya rompió récords de crecimiento interanual, Ecuador se posiciona como una economía en fase de expansión, donde el cumplimiento de metas fiscales y la generación de empleo se han convertido en la base de la prosperidad nacional.