Energías Renovables para un Desarrollo Sostenible
Las ciudades consumen el 75% de los recursos naturales, el 80% de la energía global y generan el 75% de las emisiones de carbono.
Artículo originalmente publicado en Rumbo HABITAT III
La urbanización irreversible requiere una revolución energética en las urbes para adoptar sistemas de energía bajos en carbono, seguros y resilientes. El año pasado se alcanzó el récord mundial en cuanto a inversión e implementación de energías limpias como la eólica, solar e hidroeléctrica.
Las energías renovables son competitivas en términos de costos frente a los combustibles fósiles en muchos países y están siendo establecidos alrededor del mundo como fuentes principales de energía. Las energías renovables tienen el potencial de mejorar la calidad de vida de millones de personas, a la vez que reducen las emisiones de carbono y contribuyen a mejorar el desarrollo urbano. Las energías limpias de baja generación de emisiones de carbono como la solar, térmica, eólica, geotérmica, la recuperación del calor a partir del aire extraído de los edificios, son solo algunas de las tecnologías que están contribuyendo.
La Nueva Agenda Urbana (NAU) -que será suscrita en Quito- establece como principio asegurar la sostenibilidad ambiental a través de la generación de energía limpia y reconoce la urgente necesidad de promover las energías renovables modernas y asequibles en las economías urbanas.
En este contexto, es importante destacar que el establecimiento de esquemas de energía renovable han sido más exitosos cuando los actores clave – inversionistas, productores, usuarios, promotores y reguladores – han trabajado de forma colaborativa para superar las barreras. Este nivel de colaboración ha tenido su impacto directo:
La empleabilidad del sector de los renovables alcanzó un crecimiento estimado de 8.1 millones en empleos directos e indirectos en el 2015.
La energía solar fotovoltaica y la hidroeléctrica contribuyeron al mayor número de empleos en el sector, generando 1.3 millones de plazas de trabajo directos.

La urbanización irreversible requiere una revolución energética en las urbes para adoptar sistemas de energía bajos en carbono, seguros y resilientes. El año pasado se alcanzó el récord mundial en cuanto a inversión e implementación de energías limpias como la eólica, solar e hidroeléctrica.
Las energías renovables son competitivas en términos de costos frente a los combustibles fósiles en muchos países y están siendo establecidos alrededor del mundo como fuentes principales de energía. Las energías renovables tienen el potencial de mejorar la calidad de vida de millones de personas, a la vez que reducen las emisiones de carbono y contribuyen a mejorar el desarrollo urbano. Las energías limpias de baja generación de emisiones de carbono como la solar, térmica, eólica, geotérmica, la recuperación del calor a partir del aire extraído de los edificios, son solo algunas de las tecnologías que están contribuyendo.
La Nueva Agenda Urbana (NAU) -que será suscrita en Quito- establece como principio asegurar la sostenibilidad ambiental a través de la generación de energía limpia y reconoce la urgente necesidad de promover las energías renovables modernas y asequibles en las economías urbanas.
En este contexto, es importante destacar que el establecimiento de esquemas de energía renovable han sido más exitosos cuando los actores clave – inversionistas, productores, usuarios, promotores y reguladores – han trabajado de forma colaborativa para superar las barreras. Este nivel de colaboración ha tenido su impacto directo:
La empleabilidad del sector de los renovables alcanzó un crecimiento estimado de 8.1 millones en empleos directos e indirectos en el 2015.
La energía solar fotovoltaica y la hidroeléctrica contribuyeron al mayor número de empleos en el sector, generando 1.3 millones de plazas de trabajo directos.