A través de estos cambios, el aumento de la productividad y el mejoramiento de la calidad de vida han permitido que las poblaciones tengan un tiempo de vida mayor, pero en paralelo al progreso “ha crecido la desigualdad, y la crisis y los conflictos se han multiplicado”, comunicó la ONU. También te puede interesar: El aumento de la desigualdad y las crisis revierten la recuperación del mercado de trabajo Al respecto, António Guterres, secretario general del organismo, señaló que “si no superamos el enorme abismo entre ricos y pobres, tendremos un mundo de 8.000 millones de habitantes lleno de tensiones y desconfianza, crisis y conflictos”. Los retos para América Latina y el mundo De acuerdo con el Fondo de Población de la ONU, el crecimiento demográfico acelerado “dificulta la erradicación de la pobreza, la lucha contra el hambre y la desnutrición”, por lo que se debe aumentar la cobertura de los sistemas de salud y de educación. Un factor clave es justamente la desigualdad, según Armando Sarmiento, profesor de la Facultad de Estudios Ambientales de la Universidad Javeriana en Colombia. “Tenemos una región (LatAm) con enormes rezagos en términos de calidad de vida, niveles de pobreza por encima de otras regiones del mundo con similares condiciones de desarrollo y la desigualdad es muchos más marcada acá que en otros lugares del mundo. Ese es el desafío: poner al mismo nivel a un montón de población que está muy por debajo en términos de niveles de ingresos”, añadió. Con la nueva actualización en cifras, la población de América Latina y el Caribe suma un total de 662 millones de personas, lo que representa el 8,2% de la población mundial, y se estima que, con un total de 752 millones de personas, la región alcanzará su población máxima en 2056. Cambio climático y energía, un debate amplio La ONU, así como algunos de los nuevos gobiernos de América Latina recientemente, discuten la necesidad de “desvincular la actividad económica de la dependencia excesiva de la energía proveniente de combustibles fósiles”, mediante un proceso de transición a fuentes de energía limpia y renovable. No obstante, para el experto esta no es una tarea sencilla. El principal desafío energético, según Sarmiento, consiste en proveer bienes y servicios para otras 2.400 millones de personas que habitarán el planeta a finales de siglo, pues será una población especialmente urbana. También te puede interesar: ¿Cuál es la estrategia holística de Kellogg para enfrentar la lucha contra el hambre, el cambio climático y la desigualdad social? Para Sarmiento, la mayoría de la gente percibe que el problema central es la generación de energía eléctrica, pero resulta que ese es solo un 30% del problema, el principal reto está en el otro 70% que es el uso para la producción, la agricultura, entre otros. Fuente: Bloomberg