Sin embargo, las innovaciones no siempre surgen de grandes laboratorios. Un ejemplo es el trabajo de Hannah Herbst, una estudiante de 15 años que, como parte del proyecto Bringing Electricity Access to Nations through Ocean Energy (BEACON), desarrolló un prototipo capaz de generar electricidad a partir del movimiento de las olas. También te puede interesar: Quito busca reforestar la ciudad, uno de sus viveros se encuentra en el parque las Cuadras El dispositivo, cuyo costo de construcción fue de aproximadamente USD 12, utiliza materiales reciclados, una hélice impresa en 3D y un pequeño generador hidroeléctrico. El movimiento del agua hace girar la hélice, transformando la energía cinética de las olas en electricidad. Durante las pruebas iniciales, el prototipo logró alimentar luces LED. Según su creadora, una versión a mayor escala podría utilizarse para cargar baterías o impulsar sistemas de desalinización, facilitando el acceso tanto a energía como a agua potable en comunidades aisladas. La propuesta representa una alternativa para islas, poblaciones costeras y zonas remotas que aún dependen de combustibles fósiles costosos y altamente contaminantes para cubrir sus necesidades energéticas. Si bien el prototipo solo ha sido evaluado a pequeña escala y su implementación para abastecer a comunidades completas requeriría inversiones significativamente mayores, el proyecto evidencia que existen alternativas innovadoras a las grandes turbinas e infraestructuras convencionales utilizadas actualmente para aprovechar la energía del mar.