Por ejemplo, si decides renovar tu ropero, te has preguntado: ¿De dónde viene la mano de obra y el origen de las prendas? ¿Se alinean las políticas de la empresa que las fabricó a los ODS, como Producción y Consumo Responsables (ODS 12)? Como este cuestionamiento, hay muchos otros que surgen de problemáticas que involucran a las industrias y a su participación en el impacto al medio ambiente, el consumo responsable de energía, el respeto a los ecosistemas marinos, la equidad de género, etc. Pero, ¿qué caracteriza a una empresa sostenible? Hace más que responsabilidad social corporativa (RSC) La idea de RSC nació muchos años antes que la sostenibilidad, refiriéndose así al impacto positivo que podían generar los stakeholders en su entorno (clientes, colaboradores, etc). Sin embargo, el concepto no abarcaba algo que, hoy en día, es fundamental: el desarrollo. Para que una empresa sea sostenible, debe basar su visión, decisiones y gestión en un enfoque de triple impacto: desarrollo económico, social y ambiental. La sostenibilidad va más allá de la RSC, es todo un modelo de negocio. Reduce los gases efecto invernadero Los gases de efecto invernadero son una de las causas del calentamiento global y las empresas, son las principales emisoras de estos gases. Una organización sostenible debe encontrar la manera de eliminar o reducir ese impacto y aportar al bienestar del planeta. Si un área de trabajo consume energía, puede optar por un sistema impulsado por paneles solares. Con ello, estaría reduciendo el impacto de la huella de carbono. Y la diferencia, puede ser compensada mediante la siembra de árboles. Así, llegaría a un equilibrio real de las emisiones de CO2. Tiene una hoja de ruta hacia la sostenibilidad Una empresa responsable utiliza mecanismos concretos para medir y evaluar su impacto. Ya sea la Agenda 2030, el Global Reporting Initiative o cualquier otro indicador de estándares de sostenibilidad, es necesario contar con uno de ellos para dar pasos firmes hacia la evolución verde de una organización. Recuerda: lo que no se mide, no se mejora. La sostenibilidad es la estrategia del negocio Trabajar de la mano de estándares de sostenibilidad, optar por modelos de producción más amigables con el medio ambiente y medir constantemente el impacto de la organización, es el mejor negocio. Nos enfrentamos a una época cada vez más dramática y las consecuencias de no tener empresas sostenibles llegarán en forma de desastres climáticos, sociales y económicos. Está en nuestras manos, como líderes y tomadores de decisión, construir un mundo que no deje a nadie atrás.