Los líderes empresariales enfrentan un entorno de riesgo más exigente para 2026, marcado por divisiones geopolíticas más profundas y tensiones tecnológicas y sociales que seguirán moldeando el panorama corporativo en los próximos 12 meses. Así lo señalaron altos directivos de Marsh y Zurich Insurance Group al comentar los hallazgos del Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial, publicado este 19 de enero de 2026. En el corto plazo, los encuestados ubicaron como principales amenazas inmediatas la confrontación geoeconómica, los conflictos armados entre Estados, los eventos climáticos extremos, la polarización social y la desinformación y la información errónea. A dos años, la desinformación y la polarización ganan relevancia y escalan posiciones, reforzando la lectura de que los riesgos sociales se están convirtiendo en un factor determinante para la estabilidad. Para Marsh, el deterioro de la cohesión social y el aumento de la desigualdad están empujando a las sociedades hacia mayores niveles de inestabilidad y potencial conflicto, en un momento en que varios gobiernos se alejan de marcos de cooperación diseñados para enfrentar desafíos compartidos. En paralelo, Zurich subraya que las preocupaciones por pensiones y salud pública ya presionan el bienestar de la fuerza laboral y la estabilidad social, aunque esos riesgos no reciben el mismo peso en la perspectiva a diez años. También te puede interesar: OpenAI llevará anuncios a ChatGPT en EE.UU. A largo plazo, el informe plantea la llegada de una “nueva era de competencia global”. Los líderes empresariales prevén que, en la próxima década, 33 riesgos aumentarán su gravedad, y el 57% anticipa un panorama “turbulento o tormentoso”. La mirada a diez años está dominada por riesgos ambientales y tecnológicos, en un escenario donde la capacidad de adaptación y coordinación será clave para sostener el crecimiento. El reporte también destaca el impacto de la inteligencia artificial y la computación cuántica sobre mercados laborales, estructuras sociales, infraestructura y geopolítica, con el potencial de ampliar brechas económicas globales. En ese contexto, Zurich advierte sobre una omisión crítica: la infraestructura crítica aparece rezagada en el ranking de riesgos de la década, pese a su exposición a amenazas como cortes de cables submarinos o interrupciones de satélites, y pese a que su falla puede amplificar crisis climáticas, cibernéticas y geopolíticas.