“Alrededor del mundo, existen actores importantes, que se agremian en programas como el Airport Carbon Accreditation para aeropuertos, Net Zero Banking Alliance para bancos, Concrete Zero para la industria cementera, entre otros. Sin embargo, aún se deben plantear compromisos más fuertes, para combatir de forma acelerada las emisiones de gas efecto invernadero (GEI)”. Por ejemplo: Industria de cemento: emitió 36,1 gigatoneladas de GEI en 2022, un incremento del 2,0% comparado con 2019. Transporte Internacional (aviación y buques): existen niveles de emisión de GEI que se mantienen en el 25%, pero se ve un rápido aumento de estas en aviación internacional en un 44% de 2021 a 2022. Para combatir esta problemática, Green Wise señala, que también los gobiernos se han sumado a la creación de programas de gestión de huella de carbono. Y Ecuador no se queda atrás, con el “Programa Ecuador Carbono Cero”, que cuenta con más de 270 empresas adheridas hasta mayo de 2023. El punto de partida: cuantificar la huella de carbono “La huella de carbono es fundamental para que las empresas aborden su impacto ambiental”, recalca Green Wise. Al cuantificarla se identifican áreas clave o hotspots dentro de los procesos internos y la cadena de valor, donde hay oportunidades para implementar acciones de alto impacto como: gestión energética, estrategias de movilidad, mejorar la eficiencia de equipos y promover una cultura organizacional sostenible. También te puede interesar: 7 Tendencias de Sostenibilidad 2023 Pero, ¿cómo lograr una cadena de valor sostenible? Las empresas deben generar una trazabilidad a lo largo de toda la cadena de valor, explica la consultora. Para ello, “establecer metas basadas en ciencia e implementar estrategias de reducción como invertir en tecnologías limpias y fomentar la economía circular. Al influir en proveedores, promover transparencia y educar a los usuarios finales, éstos pueden convertirse en actores de cambio positivo de la sociedad y el ambiente”. Un claro ejemplo es el “Project Gigaton de Walmart”, que busca reducir 1.000 millones de toneladas de emisiones GEI en su cadena de suministro para 2030, trabajando en colaboración con sus proveedores a fin de mejorar prácticas, procesos y reducir significativamente su huella ambiental. Cuantificar la huella hídrica también es importante Proteger el medioambiente implica trabajar desde varias aristas, como la huella hídrica. “En 2018, la Secretaría de ambiente del DMQ, en alianza con el FONAG, lanzó el esquema de Reposición de la Huella Hídrica, que permite a los interesados reducir los efectos del uso de este elemento. Sin embargo, Green Wise explica que las empresas, además de cuantificar e identificar sus impactos, pueden considerar estrategias como: recirculación, uso de agua lluvia e implementar tecnologías de ahorro de agua.