Joyce es obstinada y ahí radica su vigor, así como su manera de ver y entender el mundo. Muy joven cuando su esposo enfermó tuvo un punto de quiebre y apostó por emprender. La fuerza interna que la caracteriza ha sido su motor para dirigir un negocio enfocado en la venta de materiales de construcción (hierro liso, hierro corrugado y anclas) bajo el nombre de Ferconsa (antes Mercantil Importadora Sucesores de Ginatta y Cía.). “El tema es que cuando uno vende un commodity como el hierro debe enfrascarse en el tema económico, debía saber cuándo comprar, cuándo apurar las ventas, cuándo retenerlas y eso me llevó a ser una estudiosa de la economía mundial”, explica. Luego apostó por la innovación con la venta de gypsum y otras líneas como sanitarios, ferretería y más. Así nació en 1989 Ferrisariato, empresa que ocho años más tarde (en 1997) fue adquirida por Grupo El Rosado. Ser líder es innato en Joyce y sus principios inquebrantables, como la transparencia, rigen su día a día. La oportunidad que tuvo de entender los negocios de raíz la formó y le demostró que tenía la habilidad de realizar cambios profundos en un modelo de negocio. Siempre prefirió ser una mujer tras las bambalinas, sin embargo su ímpetu y deseos de transformación la llevaron a ser elegida, en 1991, Presidenta de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria del Guayas. Ser mujer tenía su peso negativo en ese momento, pero ha sido un tema que jamás le ha quitado el sueño a esta mujer que se enfocó en el trabajo duro y bien hecho. “Por eso siempre traté de renovar, cambiar, estar adelante y siempre jugando limpio”, confiesa. Agrega: “la mujer no debe vivir por el qué dirán. Uno tiene que saber que ante una oportunidad no tiene que regirse al hombre por ser hombre o mujer, sino por ser el mejor”. Cuando el hombre se da cuenta que uno sí sabe de qué se trata, te respetan más. Cuando inicié en los negocios, sabían que yo era un bicho raro y cambié mucho las cosas”. De Ginatta ya al frente de la cámara demostró su temperamento e ideas. “Sabía que en ese cargo iba a perder el anonimato, comencé a hablar y decir las cosas. Las cámaras estaban silenciadas”, nos relata. Posteriormente lideró la Federación Nacional de Cámaras de la Pequeña Industria del Ecuador (Fenapi). Una voz fuerte Así como se convirtió en una vocera activa sobre la pequeña y mediana empresa en el Ecuador, “creo en la clase media y en las persona que nos hemos hecho desde abajo”, dice, llegó con un concepto clave: la dolarización. La idea rondó la cabeza de Joyce desde 1996 y cobró fuerza en 1998. “A la prensa le dije que aquí necesitamos una moneda dura, era un momento donde el sucre se estaba devaluando (6 mil sucres, el dólar)”, relata. “Me hablaron de todo: que por ser mujer soy loca -cuenta entre risas-. Realmente me importaba un pepino. Hice el primer evento en diciembre 1998”. Su propuesta de sentar las bases para un cambio radical a favor del tan anhelado desarrollo financiero sostenible, empezó a captar gente. Joyce no escatimó esfuerzos por armar foros y espacios de diálogo para hacer ver que la dolarización favorecería al equilibrio de las finanzas públicas. Finalmente la historia nos cuenta cómo en el año 2000, tras el congelamiento bancario, vino la dolarización. La mujer que gusta de la libertad, la democracia y competir justamente es radical en sus posturas. Es tajante al afirmar que la dolarización era la única salida para la crisis económica del país en ese momento y que hoy, casi por unanimidad, goza de la aprobación de la sociedad. Su visión actual sobre los desafíos de Ecuador, se centran en la vacunación, salud, educación, conectividad, así como fortalecer la agricultura, “apostar por ella”.