Como mujeres y, especialmente, desempeñándonos en ciertos sectores, nos vemos a veces enfrentadas a ser de las pocas o las únicas de nuestro género en ese espacio laboral. Nos vemos confrontadas a retos diferentes y a sesgos o “etiquetas” que nos pone la sociedad, como: diferencias en la forma en la que se nos evalúa o los criterios considerados para promovernos; la forma en la que se correlacionan aspectos de personalidad, como simpatía y éxito. Y, por supuesto, la maternidad: momento donde la mujer siente que debe decidir entre ser una buena madre o una buena profesional. Desde mi experiencia, puedo contar mil historias asociadas al hecho de ser mujer. Sin embargo, estos retos más bien me impulsaron a crecer, a siempre apuntarme para las posiciones que quería y pedir a mis jefes oportunidades. Pero sumado a esto, la visión de apertura de una empresa como Kimberly-Clark, me permitió ir ascendiendo a posiciones de liderazgo temprano en mi carrera. Las empresas son espacios fundamentales para promover la inclusión y brindar espacios de desarrollo para todos y todas, y Kimberly-Clark a nivel global es una organización diversa e inclusiva, comprometida en ser parte del cambio para ofrecer las mismas oportunidades sin importar el género o sexo. Contamos con políticas avanzadas como la política de flexibilidad Cool Working que, entre sus medidas, brinda apoyo a las madres con días adicionales a los que otorga la ley, en su permiso de maternidad. También, si son mujeres en puestos que deben viajar por trabajo durante su periodo de lactancia, se les paga el viaje al hijo o hija y a una persona que la acompañe y ayude con el niño o niña. Por último, otorgamos el beneficio de maternidad, ofrecemos pañales y pañitos húmedos gratuitos a nuestras empleadas por los primeros dos años de vida de su bebé. Por encima de todo, la diversidad está en nuestro código de conducta donde procuramos el respeto por la mujer, una exigencia al comportamiento de todos nuestros empleados a nivel global. También, monitoreamos que nuestras prácticas de Recursos Humanos mantengan equidad, y creemos en la creación de espacios donde las personas se destaquen por su desempeño. Ejemplo de esto es el programa de Top Talents (personas que se destacan por su trabajo y potencial) y para mí es un orgullo ver que, en Ecuador, más de la mitad de ellas, son mamás. Como empresa, reconocemos el importante papel de las mujeres en funciones de liderazgo y fomentamos su crecimiento profesional. Esto nos ha hecho parte de la lista Forbes de Mejores Empleadores para las Mujeres, y somos una de las compañías con un rating de 100 en el Human Rights Campaign’s 2018 Corporate Equality Index. Finalmente, como mujer líder, creo en la importancia de balances en nuestros roles. Hablamos de los sesgos de la sociedad, pero primero debemos enfrentar los nuestros. Y, para esto, el primer paso es realmente establecer un acuerdo con uno mismo y dividir el tiempo, estando clara de que no siempre se podrá estar presente en todo. Sin embargo, cuando se esté, se lo hará al 100%. Adicionalmente, creo que lo más importante para enfrentar todos los retos que van a surgir en el camino es tener una red de apoyo fuerte. Cómo mujeres, en todos los ámbitos, debemos apoyarnos e impulsarnos. Debemos sentir orgullo de lo que cada una de nosotras decida ser.