El sector textil ecuatoriano ha evidenciado una notable capacidad de adaptación frente a los desafíos recientes, apoyado en estrategias gremiales que impulsan el empleo, las exportaciones y la producción nacional con valor agregado. También puedes leer: HÁBITAT 360 renueva su propuesta con más proyectos y nuevas opciones de inversión inmobiliaria Sin embargo, esta recuperación se da en un contexto complejo, debido a la caída del consumo interno por cambios en preferencias y la competencia desleal de productos importados, muchos vendidos por debajo del costo. Camilo Ontaneda, presidente ejecutivo de la Asociación de Industriales Textiles del Ecuador (AITE), afirma que el sector no demanda subsidios sino una competencia justa y legal. A pesar de una caída del 3,3% en ventas locales entre enero y mayo de 2025 respecto a 2019, la industria ha dado señales de recuperación gracias a la innovación, inversión en calidad y la apuesta por el mercado externo. Las exportaciones alcanzaron los 50,7 millones de dólares en la primera mitad de 2025, con Colombia y Perú como principales destinos, y avances en mercados exigentes como la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá. El sector genera más de 142 mil empleos directos e indirectos, incluyendo un 55,4% ocupado por mujeres, muchas de ellas jefas de hogar, contribuyendo a la inclusión social y valorización de saberes artesanales. Provincias como Pichincha, Tungurahua, Guayas e Imbabura concentran la mayor actividad textil en el país. Uno de los mayores retos es la percepción de que lo nacional es más costoso, pero desde la AITE destacan que esto refleja un modelo responsable que respeta condiciones laborales, reduce impactos ambientales y garantiza la salud del consumidor: “No competimos solo con precios, sino con principios”. También te puede interesar: Grupo Marriott impulsa la sostenibilidad con energía solar y respaldo de última generación Optar por productos hechos en Ecuador también significa reducir la huella de carbono derivada del transporte de mercancías, reforzando el compromiso del sector con la sostenibilidad ambiental. En conclusión, la industria textil ecuatoriana es un ejemplo de resiliencia e innovación que contribuye a la creación de empleos, al fortalecimiento económico y a una transformación sostenible. El gremio hace un llamado a consumir nacional para apoyar un sector clave que genera empleo, educación y desarrollo social en el país.