En 2021, este sector representó el 37% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) asociadas a la energía y los procesos, alcanzando un máximo histórico de 10 gigatoneladas. Este aumento se debe en parte al auge de la edificación y la construcción tras la pandemia del coronavirus, lo que pone en riesgo el cumplimiento de los compromisos de descarbonización para 2050. Las emisiones del sector de la construcción no solo provienen de la operación de los edificios, sino también de la producción de materiales como el hormigón, que es uno de los principales responsables de las emisiones de CO2 en la industria. Además, la construcción genera el 30% de los residuos sólidos y el 20% de la contaminación de las aguas, lo que subraya su impacto ambiental. También puedes leer: 10 países que lideran la construcción sostenible en América Latina La ONU y otras organizaciones internacionales han alertado sobre la necesidad de adoptar medidas urgentes para reducir estas emisiones. Una de las estrategias propuestas es el uso de materiales de origen biológico y el reaprovechamiento de infraestructuras existentes, lo que podría reducir las emisiones entre un 50% y un 75%. Sin embargo, la velocidad actual de edificación plantea un desafío significativo, ya que cada cinco días se construyen tantos edificios como los que existen en París. El impacto de las emisiones del sector de la construcción es tan significativo que un aumento del 1% en las emisiones equivale a tener 10 millones de coches más circulando alrededor del ecuador de la Tierra. A pesar de que la intensidad energética del sector se ha reducido un 3,5%, las emisiones totales siguen creciendo. Para abordar este problema, es crucial que los gobiernos, la industria y la sociedad civil trabajen juntos. El Informe sobre el ‘Estado Mundial de los Edificios y la Construcción’ del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Alianza Mundial para los Edificios y la Construcción (GlobalABC) ofrece recomendaciones para lograr un sector con cero emisiones antes de 2050. También puedes leer: El barrio de madera más grande del mundo revoluciona la construcción urbana en Estocolmo La cooperación internacional es esencial para enfrentar este desafío. Los países desarrollados deben asumir un papel líder en la reducción de emisiones y apoyar a los países en desarrollo en su transición hacia tecnologías más limpias. Además, se requiere un aumento sustancial en el financiamiento para desarrollar infraestructuras resilientes al clima y promover el uso de energías renovables. El futuro de la construcción sostenible depende de la capacidad de la humanidad para adaptarse y cambiar sus prácticas actuales. La adopción de tecnologías de bajo carbono y la implementación de políticas climáticas inteligentes pueden ayudar a mitigar el impacto ambiental del sector. El sector de la construcción enfrenta un desafío monumental en términos de reducción de emisiones de carbono. La acción concertada y la innovación tecnológica son clave para lograr un futuro más sostenible y cumplir con los compromisos internacionales sobre el clima. Fuente: El Universo