Un multimillonario promedio compra yates, coches y edificios. Pero Elon Musk no es un multimillonario promedio. El hombre más rico del mundo, propietario de una inmensa fortuna que ronda los USD 260.000 millones según Bloomberg, quiere ser el dueño de su propia red social, y ha ofrecido USD 43.000 millones para comprar Twitter a razón de USD 51,40 por acción. Eso supone una prima del 38% frente al precio al que cotizaba la compañía el 1 de abril. Sus títulos han recibido la noticia con alzas del 3% en los primeros compases de la sesión en Wall Street. Hasta ahora, la plataforma era solo uno de los entretenimientos favoritos de Musk y un lugar donde su popularidad es indudable, como atestiguan sus casi 82 millones de seguidores. Actualmente, es la octava cuenta más seguida, en una lista encabezada por el expresidente estadounidense Barack Obama con 131 millones—. Ahora Musk va un paso más allá, y apuesta por tomar el control total de la plataforma: “Es mi mejor y última oferta y, si no se acepta, tendría que reconsiderar mi posición como accionista”, ha advertido Musk en una carta al presidente de Twitter, Bret Taylor. La frase puede leerse como una amenaza. Los accionistas de Twitter ven ahora sus acciones revalorizarse con fuerza, pero si Musk no logra su objetivo de hacerse del control de la empresa y decide desprenderse de ellos, la caída sería tan vertical como lo ha sido la subida en los últimos días. La mañana de este jueves, Musk escribió un tuit anunciando su intención de comprar Twitter. “Hice una oferta”, escribió en un corto mensaje acompañado de un enlace a la web del regulador estadounidense donde aparecen los detalles de la operación. También te puede interesar: El consejo de Elon Musk para invertir cuando hay una alta tasa de inflación Hay una gran incógnita para saber hasta qué punto Musk se implicaría en la gestión de Twitter. El domingo hubo novedades: Musk declinó entrar en el consejo de administración de Twitter. Pero la sorpresa se dio a conocer este jueves con su propósito de sumar Twitter a su lista de empresas. Musk da a entender que no pretende asumir el timón para mantener el rumbo del barco. Explica que una de las razones que le empujaron a tomar esta decisión fue convertirla en la plataforma de la libertad de expresión. “Desde que hice mi inversión, me di cuenta de que la compañía no prosperará ni cumplirá con este imperativo social en su forma actual. Twitter debe transformarse en una empresa privada”, afirma. Eso supondría sacar a Twitter de Bolsa. Y no parece que la transformación vaya a detenerse ahí en caso de tener éxito. Hace diez días, lanzó una encuesta en Twitter sobre si la red social debería incorporar un botón para editar los mensajes. Ahora mismo esa opción no existe, por lo que si alguien publica contenido del que luego se arrepiente solo puede borrarlo y confiar en que no haya capturas de pantalla circulando. El 73% votó a favor de incluirlo. En caso de confirmarse, la compra abriría una cadena de interrogantes. Twitter es uno de los mayores altavoces del planeta. ¿Tratará Musk de aprovechar esa influencia de algún modo para promover sus propios intereses o los de sus empresas? Otro dilema es saber si bajo su batuta podrá alcanzar la rentabilidad que ahora no tiene: en 2021 Twitter perdió USD 221 millones pese a ingresar USD 5.077 millones. La tendencia es positiva: en 2020 las pérdidas fueron mucho mayores, de USD 1.135 millones, pero la compañía no tiene beneficios desde 2019. Fuente: El País