Los edificios brutalistas se encuentran alrededor del mundo. Cuando se trata de estilos fáciles de reconocer, los edificios brutalistas son unos de los pocos que nos vienen a la mente. Al fin y al cabo, es simple tanto en apariencia como en composición: estructuras de concreto en forma de bloque que a menudo se apilan unas sobre otras. Pero el brutalismo tiene algo único que no tienen sus homólogos más tradicionales. Hay un elemento de futurismo que hace difícil apartar la vista de una estructura monolítica brutalista típica. La arquitecta Elizabeth Roberts, directora de su empresa homónima, estaría de acuerdo en la inesperada atracción que ejerce el brutalismo: "Mi primer encuentro real con la arquitectura brutalista fue durante mis años de estudiante de arquitectura en la Facultad de Diseño Medioambiental de la Universidad de Berkeley, en el Bauer Wurster Hall", explica Roberts. "El edificio es una estructura de concreto sin adornos y fue diseñado por el entonces decano, William Wurster". El edificio de alrededor de 1964 no es famoso por su aspecto, por decirlo de alguna manera. De hecho, Roberts admite que algunos lo consideran una de las estructuras menos atractivas de la universidad, "pero para muchos de nosotros —incluida yo misma—, el edificio y su intencionada falta de decoración y honestidad en la forma y los materiales parece el entorno perfectamente neutral para aprender todo lo que hay que saber sobre arquitectura", continúa. Eso es lo que ocurre con el brutalismo: no es tan querido como el barroco o el modernismo de mediados de siglo, pero su rígida geometría y su incuestionable simplicidad tienen una belleza evidente. A continuación, AD repasa los edificios brutalistas más bonitos de todo el mundo.También te puede interesar: Manta: construcción a la orilla del mar 1. San Diego, Estados Unidos La Biblioteca Geisel, situada en el campus de 73 hectáreas de la Universidad de San Diego, fue diseñada por el arquitecto estadounidense William Pereira a finales de la década de 1960. Construida íntegramente en vidrio y concreto, la estructura de ocho pisos se levantó sobre un pedestal que se ha convertido en un icono para los habitantes de la zona. Pereira infundió el brutalismo inmediatamente reconocible con toques de modernismo y futurismo de la Era Espacial, lo que impulsó a la adormecida ciudad costera hacia un espacio más contemporáneo. 2. Todos Santos, México En Baja California Sur, el hotel Paradero, diseñado por Rubén Valdez y Yashar Yektajo para que la estructura se mezclara con su entorno, es una obra maestra brutalista enclavada en más de dos hectáreas de paisaje desértico en la hermosa península de Baja California.También te puede interesar: 3. Viena, Austria La iglesia de la capital austriaca, bautizada como Wotrubakirche, es obra del artista local Fritz Wotruba. El artista diseñó la iglesia escultórica, construida entre 1974 y 1976, para imitar un conjunto de bloques que se apilan de forma poco precisa. Los espacios creados entre los bloques sin adornos están llenos de vidrio reflejante, lo que hace que la luz fluya por los interiores. 4. Madrid, España En Madrid, a solo un kilómetro y medio del grandioso Parque del Retiro, las Torres Blancas, diseñadas por Francisco Javier Sáenz de Oiza, destacan sobre sus homólogas más neoclásicas que flanquean las calles de la ciudad. Terminadas en 1969, las torres eran edificios residenciales densamente poblados que el arquitecto español quiso que se asemejaran a enormes árboles, con troncos y follaje que, en este caso, son balcones redondeados. 5. Marsella, Francia Le Brasilia, una oda a la obra del famoso arquitecto y fabricante de muebles Le Corbusier, es el brutalismo francés en su máxima expresión. Fernand Boukobza diseñó los departamentos de dos niveles, algunos de los cuales cuentan con amplias terrazas, para un promotor que quería ofrecer viviendas a familias de ingresos bajos y medios. Aunque la obra angular de Le Corbusier fue la principal fuente de inspiración del arquitecto, la visita de Boukobza a la capital brasileña también influyó en su diseño. 6. Nueva Delhi, India Hasta hace poco, el edificio Palika Kendra, diseñado por Mahendra Raj y Kuldip Singh y construido en 1984, era uno de los más altos de la capital india. Con casi 90 metros de altura, es también uno de los pocos edificios brutalistas de la ciudad. En la actualidad, esta estructura de gran importancia arquitectónica alberga el Consejo Municipal de Nueva Delhi.También puedes leer: 7. París, Francia Aunque hay muchos arquitectos que abrazaron profundamente el brutalismo, pocos lo hicieron con la delicadeza de Marcel Breuer, el abuelo de este famoso estilo arquitectónico. Inaugurada en noviembre de 1958, la sede de la UNESCO diseñada por Breuer, conocida en París como la Maison de l'UNESCO, es un edificio cúbico destinado a las delegaciones permanentes y a las organizaciones no gubernamentales. Otros dos edificios fueron diseñados por el arquitecto francés Bernard Zehrfuss y el italiano Pier Luigi Nervi. También puedes leer: El futuro de la construcción sostenible: la revolución del barro 8. Birmingham, Inglaterra Birmingham está repleta de monumentos de la época de la Revolución Industrial que sirven de recordatorio de la historia manufacturera de la ciudad. La caja de señales de New Street de 1964, llamada Big Box, era (y sigue siendo) inaccesible al público, lo que la hace incluso más intrigante, teniendo en cuenta su llamativa fachada. Además, con cinco pisos es mucho más alta que la caja de señales tradicional. 9. Ciudad de Taichung, Taiwán El Teatro Nacional de Taichung es la prueba tangible de que las cosas buenas llegan a quienes saben esperar. El proyecto de USD 135 millones en la ciudad de Taichung le llevó al arquitecto japonés Toyo Ito la enorme cantidad de 11 años para completarlo. El nuevo espacio escénico de la ciudad, donde la ópera taiwanesa ofrece majestuosos espectáculos, se encuentra en la base de un largo paseo arbolado que ofrece dramatismo. 10. Londres, Inglaterra Muchos edificios históricos de Londres tienen un estilo arquitectónico más tradicional, como el eduardiano o el tudor, pero el Royal National Theatre es innegablemente brutalista. En 1988, el príncipe Carlos dijo que la estructura era "una forma inteligente de construir una central nuclear en medio de Londres sin que nadie se opusiera". Su mala opinión sobre el teatro público era compartida por muchos. Fuente: AD