La movilidad eléctrica avanza en Ecuador, pero la transición todavía está lejos de significar el abandono del automóvil de gasolina. La mayoría de personas que adquieren un vehículo eléctrico no lo hacen para reemplazar su carro tradicional, sino para sumarlo como un segundo vehículo dentro del hogar. Este comportamiento fue uno de los principales hallazgos de un estudio basado en 700 entrevistas realizadas en Quito y Guayaquil. Según representantes del sector automotor, tener otro vehículo disponible reduce el temor a quedarse sin batería y permite que los usuarios experimenten con una nueva tecnología sin dejar atrás el motor de combustión. Los datos muestran que el mercado se encuentra en una etapa intermedia. Aunque el 36,5% de consumidores todavía elegiría un vehículo a gasolina en una próxima compra, las tecnologías alternativas ya alcanzan una aceptación similar. Los híbridos concentran el 23% de las preferencias y los eléctricos el 13,5%. En este escenario, los híbridos funcionan como un puente hacia la electrificación, al ofrecer ahorro de combustible sin depender completamente de una red de carga que todavía es limitada en el país. Te puede interesar: Meta AI detectará riesgos de salud mental en jóvenes de Instagram El mayor desafío está en convencer a quienes aún no toman una decisión. El estudio revela que el 43% de ecuatorianos tiene interés en comprar un vehículo eléctrico, pero un 42 % permanece indeciso y espera mejores precios, beneficios y condiciones antes de cambiar de tecnología. La infraestructura aparece como uno de los principales obstáculos. Aunque los precios y la oferta de modelos han mejorado, la falta de puntos de carga obliga a algunos usuarios a buscar soluciones alternativas durante sus viajes. Además, la decisión de compra sigue estando más relacionada con el ahorro que con la preocupación ambiental. Menor gasto en combustible, mantenimiento e incentivos económicos pesan más que la reducción de emisiones. Quito muestra mayor apertura hacia los autos eléctricos, con un 21% de consumidores inclinados por esta opción, mientras que en Guayaquil el interés llega al 7%. La diferencia refleja que la adopción de esta tecnología tendrá ritmos distintos según la ciudad. El próximo impulso podría llegar desde las flotas comerciales, como transporte por aplicaciones, taxis y vehículos empresariales, donde el menor costo operativo puede acelerar la incorporación de unidades eléctricas. Fuente: Diario La Hora