2025 tuvo un desempeño desigual en la red privada de salud: mientras algunas clínicas y hospitales sostuvieron inversiones, renovación tecnológica e investigación, otros operaron bajo presión financiera. Ana Delgado Cedeño, Directora Ejecutiva de la Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados del Ecuador (ACHPE), resume como un año “de altibajos, marcado por visibles disparidades”, con meses de baja producción y repuntes asociados a fallas de la red pública y a la calidad y oportunidad de la atención de salud privada. En la práctica, la demanda se movió con el pulso del sistema. “Las dificultades de los hospitales de la Red Pública tuvieron un impacto directo en una mayor demanda de atención”, señala Delgado. En paralelo, algunas clínicas y hospitales avanzaron con ampliaciones de áreas críticas y mejoras de infraestructura para responder a casos de alta complejidad, sosteniendo una oferta que compite por calidad y oportunidad. En capacidad operativa, la ACHPE identifica una constante: el talento humano como activo central. “En nuestras instituciones el talento humano es el recurso más valioso”, dice Delgado, aunque admite recortes en áreas administrativas y de soporte donde la iliquidez golpeó con más fuerza. En atención, describe un modelo con agenda previa para consulta y diagnóstico, pero con priorización inmediata en urgencias y emergencias. El punto más frágil fue el abastecimiento, especialmente en centros especializados de diálisis. Delgado lo describe como “un gran problema” cuando no se puede honrar compromisos con proveedores, obligando a recurrir a créditos y aportes de accionistas para sostener el servicio, especialmente la provisión de insumos y dispositivos. A esto se suma una realidad clínica ineludible: la terapia no se puede pausar sin elevar riesgos severos para el paciente. En la relación con el Estado, el principal cuello de botella está en la auditoría y pago. “Sin auditoría no hay pago”, enfatiza Delgado, y advierte que los ritmos de revisión no siguen la velocidad de atención con que el sector privado atiende a pacientes con cobertura pública. Con el MSP, el proceso “avanza bastante bien”, aunque persiste el límite presupuestario; con el IESS, la dinámica se vuelve más compleja por la rotación de auditores externos pero en cambio desde diciembre de 2025 ya están pagando cada mes. También te puede interesar: Crecimiento, inversión y desafíos de un sector neural Para 2026, la ACHPE anticipa “una alta demanda de atención” y plantea condiciones para un escenario favorable: pago de deuda acumulada, continuidad de desembolsos y diálogo permanente entre RPIS, RPC y gobierno. “Si el IESS y el MSP pagaran la deuda acumulada o parte importante de ella, el paciente estaría bien atendido y el sector se reanimaría”, sostiene Delgado, con más espacio para inversión, equipos, capacitación, personal e investigación.