En 2022, la economía ecuatoriana creció en un 2,9%, lo que evidencia un incremento del PIB en términos nominales de USD 106.166 millones en 2021 a USD 115.049 millones. Este hecho se debe al incremento del consumo de los hogares y del gasto de gobierno en 4,6% y 4,5%, respectivamente. A esto se añade, un aumento en la inversión privada en 2,5%, un repunte en los precios del petróleo (superando la barrera de los USD 100) y un crecimiento de las exportaciones en torno al 22,3%, de acuerdo con el Banco Central del Ecuador (BCE). En este contexto, se evidenció implicaciones positivas para el sector productivo nacional, entre ellos, el sector lácteo. Según el Servicio de Rentas Internas (SRI), entre 2021 y 2022, los ingresos generados por este sector aumentaron en un 17,5%, alcanzando los USD 1.331 millones, cifra que superó los niveles de ingreso prepandemia. En el primer cuatrimestre de 2023, los ingresos del sector lácteo sumaron USD 347 millones, es decir, un 7,3% más que en igual período de 2022. En este caso, de mantenerse la tendencia, el sector proyecta perspectivas favorables de crecimiento hasta el cierre de año. De los ingresos generados en el sector, Pichincha y Guayas representaron en conjunto el 63,5% en 2022. Esta situación se debe a que las principales empresas dedicadas a la industrialización y comercialización de productos lácteos se encuentran domiciliadas en estas provincias, y que, además, en cuanto a población, se constituyen en los mercados más grandes para este producto. Al mes de abril del presente año, esta actividad económica generó el 2% del total del empleo nacional, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). En tanto que, del total del empleo generado por el sector, el 36,5% cumple con las condiciones de un empleo adecuado. También te puede interesar: La recuperación del sector lácteo tendrá una brecha larga Por su parte, seis de cada 10 personas contratadas en el sector corresponden a hombres, de los cuales, el 52,1% es un empleo adecuado. Mientras que, del empleo asignado a mujeres (cuatro de cada 10 empleos), el 13,7% es uno adecuado. Estas cifras reflejan la amplia brecha de género en cuanto a la calidad del empleo del sector. De acuerdo con las estimaciones del BCE, la economía ecuatoriana crecerá en un 2,6% en 2023. Sin embargo, el ambiente de incertidumbre que aún persiste en la economía global, debido a la implementación de medidas de política monetaria contractivas, por parte de las economías más grandes, frente a una escalada inflacionaria internacional, pueden frenar el crecimiento mundial, en tanto que en lo local la inestabilidad política y aumento de inseguridad implicarán menor ritmo de recuperación y mayores costos para el sector productivo. En ese escenario, mantener el ímpetu de crecimiento del sector convoca a un trabajo conjunto para establecer un mejor entorno para los negocios, con un importante rol del sector financiero público y privado que brinde de liquideza los diferentes sectores de la economía. Por: Juan Carlos Zabala A. y Jonathan Guamán Ch., Ekos Research