“El análisis de las primas anualizadas también es muy relevante para estudiar esta tendencia y ratifican este decremento, por lo que esperamos que esas expectativas de un menor desempeño se cumplan hacia el final del período”, indica. En conjunto con otros factores propios del giro de la actividad, señala que se ha producido una reducción de resultados en un 26% respecto de igual período de 2019. Sin embargo, la adecuada solvencia del sistema, que está regulada sobre la base de esquemas internacionales y permanentemente supervisada, permite que no exista afectación en la atención a los asegurados. En los últimos meses, Salas precisa que los seguros de vida son los que han tenido más vinculación con la pandemia, “debido al elevado e inusual nivel de defunciones que se registra en el país desde marzo y que en gran medida se debe al Covid-19, y muchas de esas personas tenían una cobertura de seguro de vida”. Recordemos que el país tiene un importante nivel de penetración en este tipo de seguros debido a las disposiciones legales y políticas de crédito de las instituciones financieras y de la economía popular y solidaria, pero también por el ofrecimiento que se hace a la ciudadanía por diversos canales para que tengan acceso a las coberturas del seguro. RETOS PARA EL SECTOR ASEGURADOR ANTE LA ‘NUEVA NORMALIDAD’ Las primeras acciones se centraron en ratificar la continuidad en la prestación del servicio y operaciones de las empresas, dentro de un entorno de confinamiento y dificultad para la operatividad, “para lo cual han destinado importantes recursos para permitir la omnicanalidad en el acceso y atención a sus clientes, con desarrollos tecnológicos y logísticos que han sido clave para no detener la operación”, indica. Inmediatamente las empresas tomaron acciones para acercarse a sus clientes y coadyuvar a mantener sus coberturas mediante acuerdos para el pago de las primas, dentro del marco de las normas vigentes y más allá. Dentro de ese accionar y como obligación para mantener estándares de solvencia y liquidez, las aseguradoras se enfocaron en la protección de estos indicadores como garantía de servicio a sus clientes. Hasta ahora podemos decir que el sector ha reaccionado adecuadamente para servir y proteger satisfactoriamente a su público. A partir de esta experiencia, se han identificado espacios de mejora que responderán a las nuevas necesidades del mercado. “Debe analizarse el impacto de este tipo de riesgos atípicos y así está actuando la industria aseguradora, para incorporar su tratamiento y conclusiones en la normativa vigente”. Igualmente se debe actualizar la regulación para facilitar el desarrollo de productos y canales, que permitan al usuario acceder a la cobertura que necesitan, de la forma que desean contratarla, y usar el servicio de manera más eficiente y transparente. “El nuevo uso de la tecnología va a ser un factor a considerar dentro de esta revisión”, concluye.