Ese vínculo emocional fue el punto de partida de la “Caja Viajera”, una solución creada al identificar una necesidad concreta: quiteños y visitantes querían llevar su pan y sus pastas favoritas a otras ciudades sin comprometer la calidad. La respuesta fue un empaque pensado con lógica de viaje. Cyrano diseñó la Caja Viajera con dimensiones exactas para encajar en el compartimiento de equipaje de mano de un avión, con el objetivo de facilitar el traslado y mantener la integridad del producto y la experiencia de marca. Desde el inicio, el diseño priorizó una estructura resistente y cómoda de transportar por vía aérea o terrestre. La funcionalidad también está en los detalles: las medidas permiten que las cajas tradicionales de la marca encajen con precisión dentro de la Caja Viajera, aportando estabilidad y orden durante el traslado. En 2022, Cyrano renovó su diseño original e incorporó frases distintivas para reforzar su identidad y fortalecer su conexión emocional con la ciudad capital. También te puede interesar: ¿Delegar o decidir? Durante el 2025, de manera casi imperceptible, los agentes de IA empezaron a aparecer en momentos cotidianos Con el tiempo, el público se familiarizó con la propuesta hasta convertirla en algo más que un empaque. La solución de viaje de Cyrano hoy se percibe como un facilitador: permite que las personas lleven su pan y pastas a Guayaquil, Cuenca, Manta u otras ciudades -e incluso al extranjero- como parte de su equipaje. Y, para distintos tipos de traslado, la marca también mantiene alternativas prácticas como las fundas amarillas tradicionales, ya posicionadas como un símbolo reconocible de Cyrano. En la lista de lo más “viajable”, los croissants lideran la preferencia. También destacan pastas emblemáticas como el Chimborazo -presente en Cyrano desde 1958-, además de galletas, suspiros y café de origen lojano. Para definir qué productos son aptos, la marca considera frescura, textura, resistencia al movimiento, temperatura y tiempo estimado de consumo. En pasteles grandes, recomienda precaución por su tamaño y sensibilidad a golpes, aunque muchos clientes deciden llevarlos por el valor emocional. Para Cyrano, que sus productos viajen es motivo de orgullo: refleja que la calidad, el esfuerzo y la atención al detalle son valorados más allá de Quito. Ese reconocimiento, también los compromete a seguir innovando y sorprendiendo con nuevos productos, manteniendo intacta la calidad que los ha caracterizado durante 68 años.