Por _ Claudia Brandon, Gerente de Consultoría en Recursos Humanos de PwC Ecuador Se dice que de todas las crisis nacen nuevas oportunidades y la pandemia fue, sin lugar a duda, una oportunidad para que los profesionales de recursos humanos desafíen el statu quo. Algunos de los procesos claves del área se automatizaron y ahora se gestionan por medio de herramientas desde las que hoy por hoy se tramita a la nómina, el control de vacaciones, se documenta todo el proceso de evaluación del desempeño, se fomenta la autogestión del empleado y la autogestión del manager, entre otros. Gracias a esta automatización, los profesionales de recursos humanos pueden y deben tener la capacidad de ajustar rápidamente la estrategia de talento en respuesta a la planificación de la empresa y a los cambios en el mercado. Es fundamental que ellos y los altos directivos estén en sintonía con dicha estrategia. La estrategia de talento para el 2022 deberá estar centrada en desarrollar habilidades, en tener claro cuáles son las posiciones críticas de la organización, cuál será el plan de sucesión y/o en su efecto, cómo atraer talento diverso a la organización que pueda responder a las necesidades que nos ha dejado la pandemia. La organización sin talento no es nada. Nos encontramos trabajando con profesionales más sensibles respecto a la empresa de la que forman parte, porque la pandemia ha dejado su verdadera cultura organizacional al descubierto. Es por ello que la comunicación es fundamental dentro de este nuevo rol. La calidad de la comunicación toma mayor importancia y se convierte en una herramienta al cuidado del empleado, que ayudará a mantener el clima y la cultura organizacional vivos. Algunas de las medidas que tomaron los departamentos de recursos humanos respecto a esto fueron: mensajes corporativos por parte de la alta gerencia, campañas fomentando la unión en el equipo, videos institucionales emocionales, entre otras. Hoy en día se habla de un recurso humano, más humano. Dando prioridad y precautelando la salud y la seguridad de los empleados y la de sus familias. Desde la salud mental y la física, incorporando programas como: exámenes periódicos de salud, facilidades para la vacunación, programas de bienestar, alimentación, actividad física, etc.. La tendencia de mejorar la experiencia del empleado reta a personificar los beneficios para satisfacer sus necesidades y de ahí la importancia de escuchar, escuchar y escuchar a su personal e implementar la lluvia de ideas y la innovación, el coaching y el mentoring y llevar procesos “cara a cara”. La pandemia no ha terminado, es importante que las empresas utilicen todas las herramientas con resiliencia y agilidad organizacional.