El remate de esta pieza desató una guerra de pujas de aproximadamente 20 minutos, con al menos seis participantes, hasta que un comprador anónimo se impuso. La obra rompió el récord como la más cara de arte moderno jamás vendida en subasta y se sitúa como la segunda pintura más cara jamás vendida en subasta, solo detrás del Salvator Mundi atribuido a Leonardo da Vinci. También puedes leer: Nuema recibe la distinción de 3 cuchillos, el máximo reconocimiento de The Best Chef Awards Historia y contexto de la obra El retrato de Elisabeth Lederer fue pintado entre 1914 y 1916. Además de resaltar por su extraordinario tamaño (180,4 por 130,5 cm), el cuadro destaca por su historia. Representa a la hija de uno de los mayores mecenas del artista, una de las familias más influyentes de Viena. La obra fue confiscada durante la Segunda Guerra Mundial por los nazis y casi destruida. La familia pudo recuperarla en la década de los 80 y la vendió al magnate de la firma de cosméticos Estée Lauder. Ahora, tras su muerte, ha vuelto a salir al mercado. El retrato de Elisabeth Lederer no solo es una joya por su valor estético y simbólico dentro de la obra de Klimt, sino que también representa un momento histórico en el mercado del arte. Su venta marca un hito para Sotheby’s, para Klimt y para la historia de las subastas modernas. Fuentes: EFE Noticias, The Luxonomist.