Hoy en día, donde las herramientas digitales priman, la inteligencia artificial nos hace involucrarnos menos en los procesos, esta vinculación parece más desdibujada. Por un lado, los jóvenes sienten gran incertidumbre y requieren más acompañamiento, por el otro las empresas buscan que una persona pueda manejar múltiples procesos y en ocasiones, ya no se fijan tanto en la carrera que cursan, sino en habilidades blandas y la actitud ante el trabajo, la resolución de conflictos y su adaptabilidad. Para ello, hemos “retrocedido” un paso; tuvimos un proceso automatizado con plataformas de último nivel por algunos años, pero no fueron tan efectivas pues los jóvenes requerían un acompañamiento en este proceso. Hemos retomado la gestión con una persona que conecta esos alumnos con las empresas, los ayuda a diseñar hojas de vida efectivas, los asesora en cómo presentarse a entrevistas y da los perfiles más adecuados para los puestos solicitados. También te puede interesar: La selección de talento evoluciona entre plataformas digitales, inteligencia artificial y nuevos perfiles laborales Con relación a las empresas, estas también buscan el trato personalizado, la conexión con alumnos y a más de compartir sus procesos de selección con nosotros, nos acompañan en la formación de los estudiantes, con charlas en temas de empleabilidad, consejos para entrevistas, consejos para armar hojas de vida efectivas, cómo vestirse para ser elegido, entre otros temas que impulsan el bienestar de la comunidad estudiantil. En la coyuntura actual, la universidad, debe repensar su participación para ser este puente conector de personas que se destaquen en lo humano: en la creatividad, innovación, comunicación, proactividad y resiliencia.