En Galápagos, donde el turismo representa más del 80% de la economía insular y donde cada año ingresan más de 300 000 visitantes, surge una pregunta inevitable: ¿cómo fortalecer la actividad productiva sin comprometer el ecosistema más emblemático del país? Para responderla nació el Encuentro Empresarial de Galápagos, una iniciativa que articula al sector productivo, al turismo, a la academia y a la conservación con el fin de impulsar un modelo de desarrollo sostenible. Lo que comenzó en 2019 como un piloto para conectar oferta local con la demanda turística se ha convertido en un espacio anual que reúne a más de 60 emprendimientos y genera cerca de 900 citas de negocio. En un territorio marcado por altos costos logísticos, dependencia del continente y riesgos ambientales, este encuentro representa una plataforma concreta para fortalecer la producción y dinamizar la economía local. El creador de la iniciativa, Andrés Ordóñez, recuerda que todo surgió de una necesidad puntual: la desconexión histórica entre productores locales y empresas turísticas. “Queríamos un espacio donde empresarios y productores interactúen por responsabilidad y compromiso, no por obligación”, explica. La primera edición, organizada con el Municipio de Santa Cruz, el Ministerio de Agricultura, CGREG, el Ministerio de Turismo y Conservación Internacional, generó 540 citas de negocio y marcó el inicio de un proceso sostenido de madurez empresarial. También puedes leer: PNUD destaca iniciativa ecuatoriana por su liderazgo en acción climática A partir de 2022, la articulación se amplió con nuevos aliados estratégicos como ADATUR, Produbanco y la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), que incorporaron formación técnica, acompañamiento previo y actividades de campo. La introducción del formato pitch de tres minutos permitió a los emprendedores presentar con mayor claridad su propuesta de valor, mostrar procesos de calidad y conectar emocionalmente con potenciales compradores. La Economía Naranja ha tenido un rol destacado dentro de este ecosistema. El caso de Scalatu, liderado por Blanca Tomalada, es una muestra de cómo creatividad, identidad local e innovación pueden coexistir con modelos de producción responsable. “Empezamos de cero. Gracias al Encuentro Empresarial logramos nuestros primeros clientes y tuvimos que innovar para mantener calidad y trazabilidad responsable”, señala. Hoy, Scalatu trabaja con empaques biodegradables y ha consolidado un modelo familiar de pesca responsable con impacto directo en la comunidad. Desde la esfera científica, la Fundación Charles Darwin aporta una mirada integral al sistema productivo. Su investigador, César Viteri, recuerda que las pesquerías no pueden analizarse únicamente desde el recurso natural. “El manejo de las pesquerías implica entender lo que ocurre antes y después de pescar. Por eso impulsamos modelos de negocio alineados a un sistema de alimentos más próspero y menos dependiente del continente”, afirma. Esta perspectiva cobra relevancia considerando que las islas importan más de 70 000 toneladas de productos al año, incrementando el riesgo de especies invasoras que afectan al ecosistema. El sector turístico ha respondido con interés creciente. Paola Díaz, representante de Celebrity Cruises y Silversea, destaca la evolución del ecosistema local. “El nivel ha crecido muchísimo. Los proveedores ya entienden los requisitos técnicos y sanitarios necesarios para trabajar con barcos”. Esto ha impulsado estándares más altos y ha generado nuevas oportunidades comerciales para los productores locales. La formación de talento técnico también ha sido clave. La Escuela de Servicios Hoteleros del Instituto Universitario de Galápagos UNIGAL, dirigido por Margarita Sosa, ha acompañado el proceso mediante prácticas formativas y experiencia directa. “El estudiante aprende haciendo. Aquí viven la realidad y salen listos para integrarse al sector productivo”, menciona. También te puede interesar: Siembra por Contrato cumple cinco años aportando al desarrollo del agro ecuatoriano inaugurando un Centro de Excelencia en Lloa Desde el ámbito público, la alcaldesa de Santa Cruz, Fanny Esther Uribe, resalta el rol del encuentro como articulador local. En sus palabras, “Galápagos necesita que productividad y conservación caminen juntas. Cuando el sector público apoya y la ciudadanía responde, el desarrollo local se vuelve posible”. En este ecosistema, la UTPL y FEDES han desempeñado un papel determinante. La universidad aporta investigación aplicada, metodologías de fortalecimiento empresarial, formación y análisis del ecosistema productivo. A través de FEDES, su brazo operativo, se ha facilitado la articulación con emprendedores, el fortalecimiento de cadenas de valor y el acompañamiento técnico. Para los próximos años se proyecta impulsar líneas de investigación vinculadas al turismo sostenible, certificación y trazabilidad de productos locales, y el seguimiento continuo a emprendimientos con potencial de crecimiento. De cara a su sexta edición en 2026, el Encuentro Empresarial de Galápagos se consolida como un modelo replicable de articulación multisectorial. Más allá de sus cifras y logros, su mayor aporte ha sido cultural: demostrar que el archipiélago puede avanzar hacia un desarrollo donde negocio y patrimonio no solo coexisten, sino que se potencian mutuamente. El desafío de la próxima década será consolidar cadenas de valor más competitivas, con trazabilidad plena, innovación continua y mayor autonomía del continente, para fortalecer un modelo económico verdaderamente sostenible. Por: Roberto Beltrán Zambrano – Fundación para el Desarrollo Empresarial y Social / FEDES UTPL Ma. Dolores Ruiz Jiménez – Comunicadora institucional / FEDES UTPL