El llamado de cuantificación de Progreso Social y toma de decisiones es ahora. El mundo no alcanzará los ODS hasta 2073, según las proyecciones basadas en el Índice de Progreso Social de 2019. El progreso de las sociedades, desde los años 30, ha sido visto sólo de forma económica -Producto Interno Bruto (PIB), no obstante, esta métrica no puede decir cómo se encuentra, de manera real y profunda el cambio social y progreso de las poblaciones. El PIB nace en el Congreso de los Estados Unidos de América; por un economista que buscaba, a través de un Reporte de Análisis de Ingresos Nacionales de 1920 a 1932, en un momento de crisis debido a la gran depresión, entender datos estadísticos sobre lo que estaba sucediendo. Sin embargo, desde ahí basamos el éxito de nuestros países en esta única métrica. El PIB no es una medida de Bienestar, lo cual no nos permite tomar decisiones integrales frente a los desafíos sociales mundiales; inclusive, dentro de este informe emitido en 1932, se advierte que esta métrica no contempla todos los aspectos para definir el progreso de una sociedad; ignorando esta limitante a través del tiempo. Buscamos un mejor método de medición que nos demuestre el progreso de las sociedades en términos humanos, el cual responda a los retos actuales: desnutrición, educación, seguridad, derechos humanos, discriminación, cambio climático, entre otros relevantes. Entendemos que PIB buscó dar respuestas claras a las necesidades económicas de hace 90 años atrás, sin duda nuestras realidades, necesidades y contextos han diferido desde entonces; por lo cual nos cuestionamos ¿por qué seguir midiendo nuestro éxito en la sociedad de la misma manera? En este sentido, y basándonos en el entendimiento que el Desarrollo Económico afecta al Progreso Social y viceversa, nace el Social Progress Index (SPI), una manera de medir el progreso social de países, regiones, municipalidades e incluso empresas; respondiendo a cómo se encuentra realmente nuestra sociedad en términos de progreso y desarrollo. Esto es posible por medio de un trabajo que nace desde los esfuerzos de Harvard Business School, MIT, INCAE y otros socios relevantes como Rockefeller Foundation y Deloitte. El SPI, es una nueva manera de ver al mundo; definiendo qué es tener una buena sociedad a través de tres ejes: ¿Qué nos permite el SPI?: Entender cómo, de manera tangible, nuestra sociedad avanza, respondiendo a ¿cómo las empresas, países o ciudades generan progreso social?; Demuestra que la relación entre PIB y el SPI no es directamente proporcional, por lo que nos permite tomar mejores decisiones sobre dónde generar inversiones sociales Ofrece las mejores métricas para mejores decisiones Ayuda a cambiar el paradigma sobre la pobreza, midiendo brechas en oportunidades Permite medir resultados, no intenciones /esfuerzos Genera comparabilidad a través de la metodología para empresas, sectores, países, entre otros. Se homologa a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) Resultados del SPI: 149 países medidos Noruega puesto #1 Estados Unidos puesto #26 Costa Rica puesto #34 Brasil puesto #49 Ecuador en el Índice de Progreso Social Se ubica en el lugar 52 del ranking global. Puesto #87 en Nutrición y Asistencia Médica Básica (2018 #86 y 2017 #75) Ocupamos #63 en Calidad del Suministro Eléctrico (2018 #63 y 2017 #65) Bajamos al #54 en Salud y bienestar (2018 #38 y #29) Subimos al #68 en Acceso a Información y Comunicaciones (2018 #83 y 2017 #85) Subimos al #47 en Inclusión (2018 #74 y 2017 #37)