A partir de 1992, la ciudad tuvo un giro inesperado cuando se implementó un nuevo modelo de desarrollo que dio paso a la remodelación de varios sectores de la ciudad como también al mejoramiento del transporte público masivo. En 2004, el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo nombró a Guayaquil como ciudad mejor administrada en América Latina. No obstante, la ciudad ha venido creciendo descontroladamente sin políticas de planificación urbana que ha provocado un caos urbanístico. La mayor parte de esta expansión urbana han sido por asentamientos no planificados que generan un impacto negativo en la ciudad. Como consecuencia directa de este fenómeno, se ha producido un deterioro ambiental por la explotación de los cerros y la destrucción de las áreas protegidas. A esto se le suma problemas sociales; pues las zonas de asentamientos informales no cuentan con servicios básicos, vías de acceso, transporte público o equipamiento que las convierte en zonas de alto riesgo y vulnerabilidad. Sumándose a la problemática general de la ciudad, uno de los mayores desafíos para Guayaquil será afrontar el cambio climático y las amenazas naturales. La vulnerabilidad de la ciudad es única debido a su ubicación geográfica, razón por la cual se debe tener un plan de acción para la mitigación de estos factores. Varias ciudades alrededor del mundo ya han empezado su transformación con la aplicación de nuevos conceptos mirando hacia un modelo de ciudad del futuro. Estas ciudades tienen un objetivo muy claro; generar herramientas que minimicen la huella en el planeta y establezcan un equilibrio simbiótico con la naturaleza. La Nueva Ciudad de Guayaquil (Guayaquil New City). Un claro ejemplo de este tipo de transformación es el Plan Maestro de la Nueva ciudad de Guayaquil (Guayaquil New City) de Perkins Eastman; en conjunto con CVA, Metros2, Arup y RWDI; en lo que es el actual aeropuerto José́ Joaquín Olmedo. El proyecto, ganador del Merit Award de SARA NY 2019 Design Awards, es un nuevo y audaz concepto de desarrollo urbano que transformará a Guayaquil para las generaciones futuras. El Aeropuerto Internacional de Guayaquil tiene planificado trasladarse a Daular, 30 kms fuera de la ciudad, para el año 2031. El sitio cuenta con 240 hectáreas situado en el centro geográfico de la ciudad muy cerca al Estero Salado y al río Guayas. Esta planificación podría cambiar la historia de Guayaquil, dando inicio a la evolución hacia una nueva ciudad inteligente, resiliente y sustentable A lo largo de todo el Master Plan se emplazan alrededor de 300 edificios con aproximadamente 2 millones de m2 de construcción, distribuidos en tres distritos principales; “Ciudad Jardín”, “Distrito Central” y “Distrito Marina”. Cada uno de estos distritos destinados a tres distintos sectores; el ecológico, el económico y el cultural. Debido al cambio climático y las amenazas naturales que tendrá que afrontar Guayaquil, el proyecto contempló diferentes estrategias de sustentabilidad al igual que la resiliencia integrada en su diseño. Uno de los mayores objetivos del desarrollo fue potenciar los recursos naturales que se encuentran próximos al sitio; de esta manera, se propuso crear un parque central en la mitad del desarrollo creando arterias verdes que se extienden a lo largo de todo el plan, formando lo que sería el nuevo pulmón verde para la ciudad. Todas las edificaciones que se encuentren dentro del Plan Maestro serán de alto rendimiento al ser eficientes con el uso de energía y agua. En términos de energía los edificios utilizarán estrategias de diseño pasivo respondiendo al clima local y su ubicación. Un objetivo ambicioso del proyecto es ser net Zero; es decir, que sea capaz de producir la totalidad de energía a través de energías renovables. Con este objetivo a la vista, se ha pensado en incluir en más del 50% del área de las cubiertas de los edificios, paneles solares como también la ubicación de una estación con un sistema de enfriamiento distrital (District Cooling) que suplirá́ 570,150 MWh. La accesibilidad también ha sido un punto clave de análisis para el desarrollo; para esto, se planteó una red de transporte que conecta con el entorno interno y con el nuevo aeropuerto de Daular. Para no perder la conexión con el río se incluyeron rutas fluviales que conectarán al proyecto con el resto de la ciudad. Por: Ana Cristina Muñoz de la Torre; Arquitecta, Perkins Eastman | LATAM Regional Sustainability Specialist | LEED AP, EDGE Expert, WELL AP