La crisis provocada por la Covid-19 está causando estragos en todo el mundo pero son las poblaciones más vulnerables las que se ven afectadas en mayor medida. Todos los mecanismos a nuestro alcance son pocos para conseguir volver a los niveles de crecimiento anteriores a la pandemia y lograr que ese crecimiento sea más inclusivo y brinde oportunidades a quienes más lo necesitan. Llegar a más personas y generar prosperidad requiere nuevos enfoques y perspectivas inexploradas para fomentar emprendimientos que permitan innovar centrándonos en las personas. En momentos en que hacen falta soluciones extraordinarias la innovación es una de las herramientas más poderosas. Los meses de pandemia han impulsado el surgimiento de numerosas iniciativas que buscaban aliviar el impacto de la crisis, acercando productos de primera necesidad o reforzando los sistemas saturados de atención ciudadana, y ha quedado demostrada la formidable capacidad de las nuevas tecnologías para ofrecer servicios novedosos adaptados a las necesidades específicas. Un estudio reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del laboratorio de innovación BID Lab ha destacado la alta capacidad de reacción y de innovación de la economía de las plataformas, en particular durante las primeras etapas del confinamiento. La totalidad de las iniciativas analizadas consiguió modificar sus modelos de negocio, brindar servicios nuevos o adaptados a la inesperada situación y poner en práctica programas que aliviaran el impacto de la crisis entre sus usuarios y que permitieran apoyar la gestión de la crisis sanitaria por las autoridades públicas. Pero, paradójicamente, la crisis sanitaria ha aumentado los niveles de vulnerabilidad de los propios trabajadores de las plataformas, quedando al descubierto la ausencia de coberturas para riesgos laborales, enfermedades o desempleo. Durante los confinamientos, en particular, muchos de los trabajadores de las plataformas no pudieron seguir realizando sus trabajos lo que anuló o contrajo sus ingresos; y entre los que pudieron continuar con su actividad laboral por prestar servicios esenciales, muchos debieron asumir los costes de dotarse de los equipos necesarios para evitar contagios, como mascarillas o geles desinfectantes. La nueva realidad en la que nos vimos tan súbitamente inmersos ha convertido en prioritario diseñar e impulsar una regulación adecuada para la economía de las plataformas y para sus trabajadores. La innovación es siempre necesaria pero en estos momentos necesitamos, además, innovaciones que creen mercado, que generen nuevos consumidores y empleos, que den un impulso al desarrollo y que permitan corregir inequidades. Por ello desde BID Lab redoblamos esfuerzos para establecer conexiones y dirigir nuevas inversiones privadas hacia emprendimientos inclusivos que beneficien a la mayoría. Sabemos igualmente que sistematizar y difundir conocimiento permite conectar ideas e impulsar un desarrollo colaborativo que genera efectos multiplicadores y que, finalmente, la financiación es el empuje necesario para que un emprendimiento se haga realidad. Es el momento de apoyar a los emprendedores para que sigan demostrando con su capacidad de reacción y de adaptación el poder transformador de la innovación.