Si el colectivo LGBTI fuera un país sería la tercera o la cuarta economía mundial. Así lo expone el informe “De LGBTI 350 a LGBTI 400: Orgullo y rendimiento empresarial”, publicado por Credit Suisse. El banco estima que entre el 5% y el 10% de la población mundial es LGBTI y tiene unos patrones de gasto similares a los del resto de consumidores, con lo que su PIB se situaría entre los USD 2,7 y los USD 5,2 mil millones. Por ponerlo en perspectiva, el PIB de Japón (tercera economía mundial) en 2019 fue de USD 5 mil millones, según el Banco Mundial. Es por esto que cada vez más empresas se colocan a favor de los derechos LGBTI. Este mes, con motivo de la celebración del Orgullo, muchas de las grandes corporaciones han teñido su logo con la bandera arcoíris en señal de apoyo. Pero también ha habido notas discordantes. El alcalde de Múnich, Dieter Reiter, pidió iluminar el Allianz Arena con estas tonalidades durante el encuentro Alemania-Hungría, celebrado hace pocos días en el marco de la Eurocopa. Una respuesta a la deriva totalitaria que está teniendo Hungría, donde no está permitido el matrimonio igualitario y la semana pasada se aprobó una norma que prohíbe hablar de homosexualidad en las escuelas. La UEFA tomó partido rechazando la propuesta y alegando que no quería entrar en política. ➤ Ver también: El estatus legal de la homosexualidad en todo el mundo El informe de Credit Suisse sitúa a Hungría en un puesto intermedio en relación a otros países europeos en materia de derechos LGBTI, pero sí que alerta de una regresión significativa en este aspecto. Para Óscar Muñoz, codirector de REDI (Red Empresarial por la Diversidad e Integración LGBTI), esta es una de las lecciones que puede aportar el mundo de la empresa a la causa: “Se están dando retrocesos en materia de derechos humanos que ya estaban conseguidos. Lo que se debe aprender de las empresas es que no retroceden. En el momento en el que la sociedad les dijo que querían que se implicaran en cuestiones sociales, lo hicieron y no hay vuelta atrás”. El informe de Credit Suisse también incorpora el LGBTI 400, un listado de 400 empresas reconocidas por tener directivos abiertamente LGBTI o por haber sido votadas como buenas empresas en materia de inclusión en encuestas previas. El documento ordena estas compañías en función de su capitalización bursátil, donde destacan nombres como Apple (USD 2.101 mil millones), Microsoft (USD 1.991 mil millones), Alphabet (USD 1.630 mil millones), Amazon (USD 1.612 mil millones) y Facebook (USD 954 mil millones). Así, las compañías con una capitalización de mercado de USD 10 mil millones constituyen el 44,1% del índice, mientras que las medianas (entre USD 5 mil y USD 10 mil millones) representan el 35,9%. Las más pequeñas, por su parte, se mantienen con el 20% restante. Desde el comienzo del 2010, las empresas incluidas en el LGBTI 400 han generado una rentabilidad media anual del 11,7%, lo que implica una rentabilidad de 432 puntos porcentuales superior a la cotización del mercado mundial (sin tener en cuenta las compañías del LGBTI 400). El rendimiento de las compañías de este índice también se ha revalado superior al de la renta variable en nueve de los 12 últimos años. Unos datos que ilustran que las corporaciones inclusivas no solo son más justas, sino también más rentables y presentan un mejor desempeño económico. De hecho, en contraposición a la decisión de la UEFA, gran parte de las marcas deportivas sí que se suman desde hace varios años a las celebraciones que se dan cita este mes. Tanto Nike como Adidas o Reebook acostumbran a realizar campañas y colecciones especiales con motivo del Orgullo, conscientes del impacto positivo que tiene dirigirse a esta comunidad. El Consejo Superior de Deportes (CSD) también camina en esta dirección: "Si hay un jugador o jugadores LGBTI, va a tener todo el apoyo público que necesite para que ese hecho se afronte con la más absoluta normalidad. Porque ese gesto sí que será decisivo para que, por fin, fútbol y LGBTI dejen de ser considerados dos espacios antagónicos". For the love of sport and the love of love.????World of Sports, Herzogenaurach#LoveUnites #Euro2020 pic.twitter.com/1UIlzTHRWK — adidas (@adidas) June 23, 2021 Además, el poder económico de la comunidad LGBTI va en aumento a través de las nuevas generaciones. Mientras que en 2012, el 6% de los millennials estadounidenses se identificaba de esta manera, este porcentaje alcanza ahora el 9%. Una cifra a la que ahora se suma la generación Z (1997-2002), donde el 15,9% afirma pertenecer al colectivo, según Credit Suisse. Un aspecto del que el mundo del fútbol masculino, que se queja de que las nuevas generaciones han perdido el interés en el deporte, debería tomar nota. Y las empresas, también. Fuente: Cinco Días