Entre estos se encuentran estados financieros inflados, la necesidad de financiar la migración hacia economías sostenibles y la gestión de una transición demográfica marcada por un aumento de jubilados frente a trabajadores activos. Una reciente investigación de McKinsey Global Institute – MGI, indica que en 2025, se estima que por cada jubilado habrá solo 2.5 trabajadores activos en economías avanzadas, en comparación con 4.1 en 2000. Este cambio demográfico, combinado con mercados laborales rígidos, subraya la importancia de la productividad como un eje fundamental para el progreso económico y social. La productividad empresarial, definida como el valor añadido bruto real (GVA) por trabajador, no solo representa una ventaja competitiva para las empresas, sino que también es una necesidad estratégica para satisfacer las expectativas de empleados, clientes y accionistas. Un incremento del 1% en la productividad laboral puede traducirse en un aumento del 0.8% en los salarios reales y un crecimiento del 0.5% en el PIB, según datos históricos de estas economías. Además, el aumento de la productividad permite a las empresas ofrecer salarios más altos, generar mayor valor para los clientes y mantener su rentabilidad. En este contexto, las empresas desempeñan un papel crucial, ya que si no logran incrementar su productividad, las economías tampoco podrán hacerlo. El impacto desproporcionado de las empresas “Standouts” El estudio revela que un pequeño grupo de empresas, denominadas “Standouts”, ha jugado un rol clave del crecimiento de la productividad. En una muestra de 8,300 grandes empresas en Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos, menos del 1% de las empresas (87 en total) generaron entre el 45% y el 80% del crecimiento positivo de la productividad en sus respectivos países. Por ejemplo, en Estados Unidos, 44 empresas representaron casi el 80% del crecimiento de la productividad, empleando solo al 25% de la fuerza laboral de la muestra. En Alemania, 13 empresas contribuyeron con el 65% del crecimiento, a pesar de emplear solo al 20% de la fuerza laboral, mientras que en el Reino Unido, 30 empresas impulsaron el 45% del crecimiento, con una participación laboral del 30%. En contraste, un grupo de empresas rezagadas, conocidas como “Stragglers”, puede frenar significativamente el crecimiento. En Estados Unidos, 14 empresas (2% de la muestra) fueron responsables del 57% de la reducción de la productividad, mientras que en Alemania y el Reino Unido, los “Stragglers” representaron más del 50% de la caída en sus respectivas muestras. Estrategias audaces que impulsan la productividad Sectores como el de computadoras y electrónica en Estados Unidos han demostrado ser terreno fértil para las empresas “Standouts”. Este sector, caracterizado por altos niveles de innovación y creación de valor para los clientes, ha permitido a empresas como Nvidia y Apple liderar el crecimiento de la productividad. En contraste, sectores más estáticos, como el automotriz en Alemania, han mostrado un menor dinamismo, con un equilibrio más igualitario entre empresas líderes y rezagadas. Las empresas “Standouts” comparten un enfoque estratégico distintivo que las diferencia: la implementación de movimientos audaces que generan avances significativos en productividad. Estas estrategias incluyen: Escalar modelos de negocio más productivos: Apple aumentó su GVA real en un 12.3% anual entre 2011 y 2019, mientras que su fuerza laboral creció un 10.8% anual. Amazon duplicó su participación en el mercado de comercio electrónico en Estados Unidos, alcanzando casi el 30% en 2019. Reformular carteras de productos y regiones: Nissan incrementó las ventas de su modelo eléctrico LEAF en Europa, logrando un crecimiento anual del 9% en GVA con solo un aumento del 2% en su fuerza laboral. Broadcom diversificó su portafolio hacia software de infraestructura, aumentando los ingresos de este segmento del 8% al 23% del total entre 2011 y 2019. También te puede interesar: Confitería en Ecuador: Un dulce reto para un mercado en transición Redefinir propuestas de valor para los clientes: EasyJet incrementó el número de pasajeros de 55 millones en 2011 a 96 millones en 2019, logrando un crecimiento anual del 14% en GVA mientras su fuerza laboral creció solo un 8%. Construir economías de escala y efectos de red: Hapag-Lloyd aumentó su GVA real en un 17% anual mediante adquisiciones estratégicas y expansión geográfica, mientras su fuerza laboral creció solo un 8%. Nvidia consolidó su posición en la cadena de valor de la inteligencia artificial, aumentando su GVA en un 28% anual entre 2011 y 2019. Estas estrategias no solo benefician a las empresas que las implementan, sino que también generan un efecto multiplicador, incentivando a otras organizaciones a adaptarse, innovar y competir en un entorno dinámico. La importancia de la reasignación dinámica de recursos El crecimiento de la productividad no solo depende de las mejoras internas de las empresas, sino también de la reasignación dinámica de recursos hacia las más productivas. En Estados Unidos, este proceso contribuyó con 0.9 puntos porcentuales de los 2.1% de crecimiento anual de la productividad en la muestra analizada entre 2011 y 2019. Las empresas más productivas ganaron participación laboral, mientras que las menos productivas salieron del mercado, contribuyendo con el 50% del crecimiento de la productividad. A diferencia de Alemania y el Reino Unido, donde la contribución de la reasignación fue insignificante, debido a la preservación de empresas menos productivas y la falta de dinamismo en los mercados laborales. Este fenómeno subraya la necesidad de políticas que promuevan un entorno más dinámico y adaptable, facilitando la reasignación de recursos hacia las empresas líderes y fomentando la innovación. Este estudio propone un cambio de paradigma en la forma de abordar el crecimiento de la productividad. En lugar de centrarse en mejoras graduales y generalizadas, sugiere priorizar el apoyo a las empresas líderes y fomentar estrategias audaces que generen valor. Esto incluye la implementación de políticas que faciliten la innovación, la reasignación eficiente de recursos y la colaboración entre empresas grandes y pequeñas. Además, se destaca la importancia de invertir en la educación y el desarrollo de talento gerencial capaz de liderar transformaciones estratégicas. Al priorizar la innovación, la reasignación dinámica de recursos y el desarrollo de talento gerencial, las economías pueden construir un futuro más próspero y sostenible para todos. Por: Carlos Buitrago, socio y managing partner de McKinsey & Company y Office Manager de McKinsey en Ecuador