Hace pocos días atrás, Quito fue víctima de incendios que se presentaron en varios lugares de la ciudad, incluso, de manera simultánea. Las noticias en las redes y en los medios de comunicación, nos mostraban una realidad que no estaba presente en el pensamiento ni en la imaginación de nadie. Imprevistamente, el fuego apareció, arrasando con todo lo que tenía al frente y una inmensa parte de los bosques, montañas y parques que rodea a la ciudad o que están dentro de ella, desapareció por completo. Dicen los expertos, que aquello que le tomó a la Naturaleza, crear en más de 20 años, en cuestión de horas murió de la manera más cruel y dramática que puede pasarle a cualquier ser vivo. Muy posiblemente, todo fue provocado, pero en este punto, las autoridades se encargarán de efectuar la investigación para estos actos terroristas y criminales. Nosotros nos quedaremos con lo positivo que podemos rescatar de estos episodios que también están presentes para hacernos reflexionar y brindar lecciones. Claro que hay algo de positivo, como fue el reaccionar de quienes somos parte de un grupo de chat de mujeres que se llama “Women’s Community Ec”, en el cual compartimos objetivos, ideas, propuestas, reconocimientos, proyectos y todo en lo cual se pueda participar activamente. A través del whatsapp, en cuestión de minutos, todo estaba organizado; la cooperación para apoyar a los bomberos y brigadistas desde los diferentes sectores se fueron presentando. Así mismo, la ayuda no se hizo esperar, para llegar a las familias afectadas, considerando que algunas perdieron por completo sus casas. En medio de esta situación, se encontraba también una fundación que alberga a perros y caballos abandonados, que estuvo a poco metros del incendio, a la cual se pudo llegar con ayuda de muchos, pues estos seres inocentes, también quedaron muy afectados. Todo y todos fueron tomados en cuenta en estos episodios de dolor y las acciones solidarias que se emprendieron, sirvieron para apalear en algo, el impacto tan negativo de este flagelo. Las empresas, cuyo espíritu de generosidad es inmensamente grande, apoyaron con la donación de productos, con los cuales, se pudo llegar a los bomberos, brigadistas, a los voluntarios y a las familias necesitadas. En definitiva, de todo esto nos quedan lecciones de solidaridad, de esa bondad que constituye la verdadera esencia del ser humano, de esa generosidad de quienes lideran el sector privado y que, no siendo ésta la primera vez, en momentos de crisis siempre están presentes. También te puede interesar: 25 de noviembre: La historia detrás del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia de las Mujeres Destacamos esa fabulosa capacidad de organización, de coordinación de acciones, de esa unión de fuerzas entre lo público y privado, entre gente de diferentes ideologías políticas que se unieron y trabajaron en equipo, mancomunadamente, por un mismo objetivo, sin afanes de protagonismo ni de figurar. Esperamos que escenarios como estos, en la vida de nuestras ciudades, no se vuelvan a dar porque destruyen también los sueños de toda la vida de mucha gente, y mucho más que esto, destruyen lo que la Naturaleza ha construido precisamente, para salvar la vida de los seres vivos. Reconocemos la fuerza del espíritu del sector privado, del ámbito empresarial ecuatoriano, que, unido como un solo puño, trabajó en esta crisis de manera unida, con la sinergia que requiere aquello por lo cual, vale la pena luchar. La solidaridad llegó en estos días, como un respiro de aire fresco que alivianó el corazón humano, devolviéndonos, una vez más, la esperanza de que juntos podemos vencer a cualquier adversario que intenté destruirnos de cualquier manera.