Según la ONU, la industria de la moda es uno de los mayores consumidores de agua y es responsable del 10% de las emisiones globales de carbono. Las cifras ocultas detrás del Fast Fashion de los microplásticos presentes en el océano provienen del lavado de textiles sintéticos, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). de la contaminación mundial del agua potable proviene de la industria textil, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). de la ropa usada se recicla, mientras que el resto termina en vertederos o incinerada, según datos de Ayuda en Acción. 7 y 10 veces se usa una prenda antes de desecharse, lo que representa una disminución del 35 % en apenas 15 años, según el informe The Roundup. de los contratistas del sector incumplen leyes laborales, según el Departamento de Trabajo de Estados Unidos. También te puede interesar: Nutrición estratégica para un banano más resiliente y competitivo Soluciones para combatir el fast fashion Promover la economía circular y el ecodiseño. Diseñar prendas pensadas para ser reparadas, desmontadas y recicladas. Responsabilidad ampliada del productor (EPR). Exigir a las marcas que financien recolección, reciclaje y gestión de sus productos al final de su vida útil. Tecnologías limpias. Tintorerías eficientes, teñido sin agua, reciclaje químico y filtros para microfibras son soluciones sostenibles en desarrollo. Acciones que podemos tomar los consumidores Comprar menos y mejor. Aumentar la vida útil de la prenda reduce la huella total. Comprar ropa de segunda mano. Minimizar microfibras.