Hasta aquí las consecuencias, casi siempre invisibles, de un sistema económico extractivo que ha puesto contra las cuerdas la biodiversidad, que vive desde hace tiempo por encima de los límites de la Tierra y que requiere, de hecho, de 1,6 planetas para sostenerse. ➤ Ver también: ¿Cómo impulsar el crecimiento tras la pandemia? La sostenibilidad es la respuesta El demoledor informe de 600 páginas -dirigido por el economista de Cambridge Partha Dasgupta y por el encargo del Departamento del Tesoro británica- marca un antes y un después en la hasta ahora conflictiva relación entre la economía y la ecología. Un cambio urgente Partha Dasgupta presentó el informe ante la Royal Society of Science reclamando "un cambio urgente de dirección en la economía para evitar los riesgos extremos por el deterioro ambiental. Durante décadas la economía ha excluido a la naturaleza de sus razonamientos y ha ignorado el hecho de que la naturaleza misma es un activo que está desapareciendo ante nuestros ojos", advirtió Dasgupta. "El cambio climático y el Covid-19 son dos ejemplos claros de que la naturaleza está perdiendo su resiliencia". Precio de la prosperidad El informe sobre la economía de la biodiversidad hace, sin embargo, un diagnóstico demoledor del "precio de la prosperidad" sobre los ecosistemas que proporcionan alimento, agua y aire limpio. Las actuales pautas de producción y consumo han provocado un bache creciente entre los recursos disponibles y la capacidad del planeta para regenerarse. El análisis estima que los subsidios a prácticas destructivas de la naturaleza equivale a EUR 5 mil millones anuales. Dasgupta y su equipo reclaman una revisión a fondo de las ayudas estatales -de la extracción de combustibles fósiles a prácticas agrícolas o pesqueras no sostenibles- y el condicionamiento de paquetes de recuperación del Covid a la reducción de emisiones, acompañado de incentivos para el cambio en las pautas de consumo. Dasgupta recalcó la importancia de un año crítico como el 2021, con las cumbres de biodiversidad y cambio climático en el horizonte, para llegar a compromisos internacionales y cambiar el paradigma de la economía. Fuente: El Mundo