Así lo advierte el Grupo Banco Mundial en su Informe sobre el Clima y el Desarrollo del País, que señala una fragilidad de fondo: una matriz poco diversificada y altamente dependiente de la hidroelectricidad, que aporta cerca del 77% de la energía. Cuando falta lluvia, falta luz, y el cambio climático ya está alterando la disponibilidad de agua. Te puede interesar: Colombia aplica desde hoy arancel del 30% a productos ecuatorianos El informe recuerda que los cortes de hasta 13 horas en 2024 fueron una señal de vulnerabilidad estructural. Incluso sin apagones en 2025, el riesgo sigue latente si no hay cambios. En un escenario más seco y caluroso, el impacto podría restar hasta 3,7% al producto interno bruto hacia 2050, por efectos sobre energía e infraestructura. La hoja de ruta exige destinar 3,5% del producto interno bruto anual a más renovables no hidroeléctricas como solar y eólica, redes más resilientes, eficiencia energética y electrificación gradual. El problema es quién financia: la inversión privada en el sector es baja, y el informe identifica trabas como subsidios, incertidumbre regulatoria y burocracia. Sin reformas, la transición no se sostiene solo con recursos públicos. Fuente: Diario La Hora, Grupo Banco Mundial