Actualmente, desempeña su labor en el Hospital Metropolitano de Quito, pero ha dedicado su vida a estudiar y tratar una de las áreas más delicadas: los tumores cerebrales. “En Ecuador, al igual que en el resto del mundo, los tumores cerebrales más comunes son los meningiomas, que representan aproximadamente el 30% de los tumores primarios del sistema nervioso central”, afirma el Dr. Pasternak. “Éstos, se originan en la meninges y aunque son benignos, su crecimiento puede causar una presión significativa en el cerebro, lo que lleva a síntomas neurológicos severos si no se tratan a tiempo”. Por otro lado, los tumores malignos como los gliomas y astrocitomas presentan un desafío mayor. “En particular, son responsables de más del 50% de los tumores cerebrales malignos en adultos. Su naturaleza agresiva y su capacidad de infiltrarse en el tejido cerebral sano, los convierten en uno de los cánceres más difíciles de tratar”. También te puede interesar: Nutrición Deportiva: Más del 50% del éxito está en la alimentación Un diagnóstico temprano puede salvar vidas Detectar un tumor cerebral en sus etapas iniciales es crucial para mejorar las posibilidades de un tratamiento exitoso. “Algunos tumores crecen lentamente y pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo; sin embargo, cuando empiezan a presionar el tejido cerebral, es cuando vemos las primeras señales de alerta”. Hay que prestar atención a estos síntomas: Dolores de cabeza recurrentes Vómitos Cambios en la visión Dificultades para hablar o entender el lenguaje Convulsiones Tratamientos disponibles en el país El tratamiento de los tumores cerebrales varía según el tipo y la ubicación del tumor. “La cirugía es el tratamiento de elección para la mayoría de los tumores cerebrales grandes, con una tasa de éxito del 70-80% en la resección completa de tumores benignos. No obstante, en los tumores malignos, la tasa de recidiva (reaparición de una enfermedad) puede ser alta, incluso después de una cirugía exitosa”, explica Pasternak. En cuanto a los avances en la terapia, “gracias a la patología molecular y a los avances en biotecnología, hemos visto un aumento en la efectividad de los tratamientos específicos, como la quimioterapia y la radioterapia dirigida”. Mejorando las tasas de supervivencia de hasta cinco años, en un 30-40% para los gliomas, dependiendo del grado de malignidad”. Además, las innovaciones en neurocirugía mínimamente invasiva y la radiocirugía estereotáxica, han mejorado los resultados y la recuperación de los pacientes, “al reducir el tiempo de hospitalización en un 30% y mejorar la calidad de vida postoperatoria”. Por: Dominic Burgos