Aunque Bank of America conserva una perspectiva positiva sobre la tendencia estructural del oro, sus analistas señalan que el ajuste iniciado después de los máximos alcanzados a comienzos de 2026 aún no muestra señales claras de haber terminado. Según su análisis, los ciclos bajistas anteriores registraron retrocesos significativos, lo que mantiene abierto el riesgo de nuevas caídas. También te puede interesar: El país más pequeño de Sudamérica, ¿una nueva potencia petrolera? El banco destaca que el principal desafío para una recuperación sostenida no está únicamente en el precio, sino en el tiempo que ha durado la corrección. El avance iniciado en octubre de 2023 se extendió por 121 semanas, mientras que el retroceso actual acumula 24 semanas, un periodo que Bank of America considera todavía corto para compensar el movimiento previo. Entre las señales observadas está el llamado death cross registrado el 26 de junio, cuando la media móvil de 50 días cayó por debajo de la de 200 días. A partir de datos históricos, la entidad estima que existe riesgo bajista hacia finales de agosto e inicios de septiembre. Pese a la cautela, Bank of America mantiene su visión alcista de largo plazo y plantea una estrategia de acumulación gradual si el oro baja de ciertos niveles, con compras moderadas por debajo de USD 4.000 y mayores posiciones entre USD 3.700 y USD 3.600. La prudencia también alcanza a las compañías mineras. El banco considera que el sector continúa en fase correctiva y destaca a Newmont como la compañía con mejor fortaleza relativa entre las principales firmas auríferas, mientras mantiene una preferencia por el oro frente a la plata y los ETF de mineras. Fuente: Bloomberg Línea