La historia cafetera de El Oro está estrechamente ligada a los pueblos mineros de altura. Durante décadas, las familias de la zona combinaron actividades agrícolas con la minería, utilizando las condiciones climáticas de la cordillera occidental para cultivar café arábigo. Actualmente, la provincia cuenta con alrededor de 1.650 hectáreas dedicadas al cultivo de café, según datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Las condiciones geográficas son uno de sus principales diferenciadores. Los cafetales se encuentran entre los 1.000 y 1.800 metros sobre el nivel del mar, en zonas montañosas que combinan temperaturas moderadas, neblina frecuente y suelos ricos en materia orgánica. Este entorno favorece una maduración más lenta del fruto, permitiendo desarrollar perfiles sensoriales complejos que han comenzado a destacar en competencias nacionales. Entre las variedades más cultivadas sobresale la Sidra, considerada una de las más valoradas en los mercados internacionales por su potencial en taza. También se producen Typica Mejorado, Pacamara y Caturra. Los productores trabajan procesos lavado, honey y natural, incorporando fermentaciones controladas que buscan resaltar atributos diferenciados en aroma, dulzor y acidez. El perfil sensorial del café orense suele caracterizarse por notas achocolatadas, matices florales suaves y toques cítricos que recuerdan a naranja y toronja roja. A ello se suma una acidez delicada y un cuerpo jugoso y equilibrado, características que han permitido a productores de Zaruma y Piñas alcanzar reconocimientos en concursos nacionales de calidad y clasificar a instancias finales de la Taza Dorada. También te puede interesar: Japón desarrolla un plástico biodegradable que podría revolucionar la lucha contra la contaminación Entre la agroindustria y los cafés de especialidad Actualmente, cerca del 95% de la producción de café de El Oro se destina a la agroindustria nacional, principalmente para la elaboración de café soluble. Sin embargo, el segmento de especialidad gana terreno año tras año, impulsado por una nueva generación de productores que apuesta por mejorar procesos, trazabilidad y calidad para acceder a mercados de mayor valor agregado. Este crecimiento también ha fortalecido el turismo vinculado al café. Fincas cafetaleras de Zaruma y Piñas comienzan a integrarse a experiencias turísticas que combinan recorridos por plantaciones, procesos de beneficio y degustaciones, generando nuevas oportunidades económicas para las comunidades rurales. Aunque todavía se encuentra lejos de las cifras productivas de provincias como Loja o Manabí, El Oro avanza en la construcción de una identidad cafetera propia. Su combinación de tradición, altura, diversidad de variedades y reconocimiento creciente en el segmento de especialidad convierte a la provincia en uno de los territorios con mayor potencial dentro del mapa cafetero ecuatoriano. Fuentes: Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Perfect Daily Grind Español, El Telégrafo | Asociación Nacional Ecuatoriana de Café (ANECAFÉ)