Este material, que puede ser utilizado en la producción de cemento y hormigón, tiene la capacidad de capturar más CO2 del que emite durante su producción, lo que lo convierte en una alternativa sostenible y prometedora. El proceso de creación de este nuevo material comienza con la introducción de electrodos en agua salada, a través de los cuales se hace circular una corriente eléctrica. Esta corriente separa las moléculas de agua en gas hidrógeno e iones de hidróxido. Paralelamente, se añaden burbujas de CO2 al agua, lo que cambia su composición química y aumenta la concentración de iones de bicarbonato. También puedes leer: La Construcción en Seco: una alternativa sostenible que gana popularidad Estos iones de hidróxido y bicarbonato reaccionan con otros iones disueltos en el agua marina, como el calcio y el magnesio. De estas reacciones químicas surgen tanto carbonato de calcio (CaCO3) como hidróxido de magnesio. El carbonato de calcio actúa como un sumidero de carbono, mientras que el hidróxido de magnesio es capaz de capturar carbono adicional al interactuar con las moléculas de CO2. Este proceso, según los investigadores, es similar al que emplean los corales y moluscos para construir sus estructuras y conchas. El material resultante, una mezcla de carbonato de calcio e hidróxido de magnesio, puede ser utilizado como sustituto de la arena o la gravilla en la fabricación de hormigón. Además, también puede ser utilizado para producir cemento, yeso e incluso pintura. Una de las ventajas clave de este material es que sus propiedades pueden ser alteradas mediante pequeños cambios en el proceso de elaboración, como la corriente y su voltaje, o la duración de la inyección de CO2, lo que permite lograr una sustancia más porosa o más densa y dura. Un factor importante a tener en cuenta es el ratio de carbonato de calcio e hidróxido de magnesio obtenido en el material resultante, ya que de este ratio depende la cantidad de dióxido de carbono capturada. También puedes leer: adidas se apodera de Shanghái con la construcción de cajas de zapatos Según los desarrolladores, una mezcla 50/50 de los compuestos puede permitir capturar una tonelada de CO2 por cada dos toneladas de material. Además, el proceso de separación de las moléculas del agua genera hidrógeno, un gas que puede ser utilizado como reserva de energía. Si bien la electricidad es parte fundamental del proceso de manufactura de este material, es importante tener en cuenta que las emisiones netas de su producción dependerán del mix energético utilizado. Si la energía empleada en el proceso emite CO2 que no es capturado, parte de la captura se perdería. Este nuevo material de construcción representa un avance significativo en la búsqueda de soluciones sostenibles para la industria. Al utilizar agua marina, CO2 y electricidad, y al tener la capacidad de capturar más CO2 del que emite, este material promete revolucionar la forma en que construimos nuestros edificios y ciudades, contribuyendo a un futuro más limpio y sostenible. Fuente: IndustriaQuímica.es