En Ecuador, la factura se convirtió en una fuente de datos en tiempo real. La facturación electrónica comenzó en 2012 y avanzó gradualmente hasta que, en 2022, se volvió obligatorio para casi todos los contribuyentes, excepto los negocios populares del RIMPE. Para Alexandra Navarrete, Directora General del Servicio de Rentas Internas (SRI), este cambio representa un hito en la modernización de los servicios públicos. Desde enero de 2026, los comprobantes deben transmitirse al SRI en el momento de su emisión. Esto permite verificar las operaciones inmediatamente, fortalecer la trazabilidad y reducir espacios para la informalidad. “Esto reduce el riesgo de evasión y fomenta la cultura de cumplimiento”, afirma Navarrete. Actualmente, el sistema recibe cerca de 11 millones de comprobantes cada día. Menos carga operativa para las empresas Para las empresas, la digitalización reduce costos de impresión y archivo, automatiza procesos internos y facilita la integración con sistemas contables, administrativos y de auditoría. Además, el SRI utiliza la información de los comprobantes para prellenar formularios de IVA, Impuesto a la Renta y retenciones, lo que mejora la precisión y disminuye la carga operativa. Sin embargo, todavía persisten brechas de conocimiento técnico y normativo. “Nuestra prioridad se enfoca en fortalecer los procesos de información, orientación y capacitación”, explica Navarrete. Durante 2026, la Academia Tributaria del SRI llegó a más de 3.000 personas, mientras los cursos de autoestudio alcanzaron cerca de 14.000 participantes. También te puede interesar: Reconoce a los proyectos tecnológicos de mayor impacto empresarial en Ecuador Hacia una fiscalización preventiva El siguiente paso será avanzar hacia una fiscalización preventiva, apoyada en analítica avanzada, gobernanza de datos e inteligencia artificial. “La digitalización es una de nuestras herramientas más potentes para fortalecer la transparencia y reducir la evasión”, sostiene Navarrete. El objetivo es consolidar un ecosistema tributario más integrado, seguro y centrado en el contribuyente. "La digitalización es una de nuestras herramientas más potentes para fortalecer la transparencia y reducir la evasión".