Según Iván Rueda Fierro, Profesor Investigador de la Facultad de Economía y Gestión Empresarial de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), los programas de alta dirección “incorporan la inteligencia artificial como un aliado estratégico para la toma de decisiones, no como una amenaza”. El nuevo líder combina tecnología con criterio humano, guiado por la empatía y la ética. También te puede interesar: ¿Cómo las escuelas de negocios integran IA, analítica y pensamiento crítico en la formación directiva? Formación con propósito Rueda explica que la formación ejecutiva ya no se centra solo en técnicas de gestión, sino en desarrollar pensamiento crítico y visión ética. “El reto es usar la automatización para mejorar procesos sin perder de vista a las personas”, afirma. Los programas buscan equilibrar innovación y valores humanos, impulsando una sostenibilidad entendida como práctica diaria y no solo como discurso. Competencias para un liderazgo sostenible Las competencias clave del siglo XXI (gestión del cambio, pensamiento sistémico, comunicación efectiva e inteligencia emocional) responden a entornos de incertidumbre. “La sostenibilidad no es solo permanencia, sino equilibrio entre crecimiento, bienestar y naturaleza”, destaca el académico. Liderar hoy implica inspirar, conectar y generar impacto más allá de los resultados financieros. Educación ejecutiva para el cambio La educación ejecutiva se consolida como un espacio para repensar la dirección empresarial. “Debe impulsar líderes éticos, innovadores y comprometidos con su entorno”, señala Rueda. Las universidades adoptan metodologías activas, simulaciones y bootcamps que fortalecen la toma de decisiones y fomentan la colaboración entre empresa y sociedad. En Ecuador, la PUCE lidera esta transformación con programas como Gestión de Proyectos, Control de la Gestión y Gerencia de la Calidad y Productividad. Estas maestrías integran sostenibilidad, ética e innovación mediante experiencias prácticas con microempresas y talleres de ética aplicada. “Formamos líderes capaces de generar impacto real en lo económico y social”, concluye Rueda.