La posible presencia del Fenómeno de El Niño vuelve a poner en alerta al sector agrícola ecuatoriano. Las lluvias intensas pueden provocar inundaciones, desbordamientos de ríos y saturación de los suelos, con efectos especialmente sensibles en provincias de la Costa como Los Ríos, Guayas, Manabí y Esmeraldas. El exceso de agua reduce el oxígeno disponible para las raíces, dificulta la absorción de nutrientes y favorece la erosión, la compactación y la aparición de enfermedades. Cultivos como banano, cacao, arroz, maíz y plátano figuran entre los más expuestos, aunque las afectaciones dependerán de las condiciones específicas de cada zona productiva. Te puede interesar: Natura presenta Ekos Cupuaçu: innovación amazónica para una piel más firme, hidratada y tonificada La humedad prolongada también incrementa la presión fitosanitaria. Entre los principales riesgos se encuentran la sigatoka negra en banano, la moniliasis y la antracnosis en cacao, además de pudriciones radiculares, tizones, manchas foliares y otras enfermedades que pueden propagarse con rapidez. Frente a este escenario, los productores pueden comenzar por limpiar canales y sistemas de drenaje, identificar zonas susceptibles a inundaciones, revisar pronósticos climáticos, ajustar calendarios de siembra y cosecha, fortalecer el monitoreo sanitario y elaborar planes de contingencia para proteger infraestructura, equipos e insumos. “La resiliencia agrícola no se construye durante la emergencia, sino antes de que esta ocurra”, señaló Stephanie Valquinta, Gerente de País de BASF Ecuador. La compañía también destaca el uso de estaciones meteorológicas, sensores, análisis satelital, inteligencia artificial y drones como herramientas para detectar exceso de humedad, problemas de drenaje o focos iniciales de enfermedades y actuar antes de que el daño se extienda. (I)