De origen iqueño y egresada de la Escuela Española de Cata, Flores creció junto a sus primos entre los viñedos de la chacra (finca rural) familiar en la que se elaboraba pisco para consumo propio. En cambio, hoy aspira a revolucionar el sector con su empresa para que “toda la gente, y sin etiquetas, se sienta identificada” con este destilado de la uva. También te puede interesar: Mujeres ganan protagonismo en la dirección de museo Según cuenta, durante la segunda cata de pisco organizada este año por la Embajada sudamericana, esta revolución dio comienzo con el propio nombre de la marca. Con él buscaba homenajear a todas las mujeres que tradicionalmente habían trabajado, sin reconocimiento público, en los procesos de cosecha y producción de la bebida. “La mujer siempre estuvo presente durante la vendimia y la producción. Lo que sucedía era que después del reposo del pisco, el hombre lo envasaba, se iba con sus amigos a tomarlo y cuando hablaba con ellos de su cosecha, nunca se acordaba de las mujeres que formaron parte del proceso”, señala Flores. Aunque reconoce que llegar a donde ha llegado “ha sido un trabajo muy difícil” porque “Perú es una sociedad que todavía trata de ir contra el machismo”, asegura que cada vez son más las mujeres presentes en la industria del pisco hasta el punto de rondar “el 60% del total”. La elaboración de este “néctar de todos los peruanos”, tal como lo define Flores, solo es posible a partir de ocho tipos de cepas de uva: quebranta, negra criolla, mollar, uvina, italia, moscatel, albilla y torontel. También te puede interesar: Países con más mujeres en cargos directivos, según la OIT Al respecto, la gerente destaca que tras la vendimia en el mes de marzo, se procede al “despalillado” de los racimos de uva, a la maceración durante alrededor de 7 horas, al prensado y subsiguiente fermentación en tanques de acero inoxidable y, por último, el destilado. Fuente: EFE