El mercado global de servicios funerarios y de cremación fue valorado en USD 62.720 millones en 2023 y se proyecta que alcance los USD 87.000 millones en 2030, con un crecimiento compuesto anual (CAGR) de 4,82 % entre 2024 y 2030, según Grand View Research. El aumento de los costos funerarios y la necesidad de planificación financiera están impulsando este crecimiento. Además, tendencias como los funerales ecológicos y los homenajes digitales reflejan un cambio en los valores y expectativas culturales. Este auge se explica también por una transición económica. La “planificación anticipada” (pre-need) gana terreno como herramienta para evitar gastos imprevistos y decisiones apresuradas. En Estados Unidos, por ejemplo, donde el 62 % de los servicios ya son cremaciones, los costos promedios van de USD 6.280 por cremación a USD 8.300 por entierro, según la National Funeral Directors Association (NFDA). Para muchas familias, prever marca la diferencia entre estabilidad y endeudamiento. También te puede interesar: El nuevo rostro del snack: saludable, funcional y sin culpa Pero el impacto va más allá de lo financiero. Las enfermedades mentales representan el 76 % de las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles en todo el mundo, pero solo reciben el 2 % del gasto público en salud. Invertir en salud mental puede generar un retorno económico de entre 5 y 6 veces por cada dólar invertido, según el McKinsey Health Institute. La industria lo sabe: compañías globales ya integran servicios como asesoría legal, soporte emocional y entierros ecológicos. Es un modelo de triple impacto: protege a las familias, reduce la carga al sistema de salud y genera nuevos ingresos para el sector asegurador y funerario. Hoy en día, anticiparse a la muerte ya no debería ser un tabú, sino una estrategia. Y en este mercado, quienes se anticipan serán los verdaderos ganadores.