En ese sentido, este concepto que emerge de la palabra architectura -en latín- y que hace referencia al arte y la técnica de proyectar y construir para satisfacer las necesidades del ser humano, a través de la forma, la funcionalidad y los preceptos estéticos, funciona como un eje catalizador que es fundamental para el desarrollo sostenible de los espacios urbanos de todo el mundo. Quito no es la excepción. El estilo barroco impuesto en iglesias como la Basílica San Francisco de Quito es un ejemplo, al igual que el goticismo que se observa en la Basílica del Voto Nacional. Si nos vamos al modernismo, también, Quito cautiva con el brutalismo, que emerge en todas las obras de hormigón visto. Y, a pesar de que también hay puntos cuestionables como la limitada planificación urbana y la poca presencia de espacios verdes, la historia de la arquitectura quiteña tiene mucho que contar, y el Museo Archivo de Arquitectura es el catalizador principal. Volvió la historia al centro de Quito El pasado jueves 27 de julio, el Museo Archivo de Arquitectura de Quito reabrió sus puertas en el colonial barrio de San Marcos en el Centro Histórico. El evento estuvo dirigido por Bernarda Ycaza, Directora del espacio, quien mencionó que “este es un momento especial porque atrae a los distintos públicos a este lugar donde no solo se presenta a la arquitectura como construcción, sino también un modelo de vida”. Con un enfoque neto en el estilo arquitectónico modernista, esta segunda reapertura del museo sienta pilares importantes de innovación. Pablo Moreira, ex Presidente del Colegio de Arquitectos de Pichincha y del Ecuador, señala que en esta ocasión, la muestra de proyectos ya no es estática, sino que “se da a ver este estilo moderno, visible en las calles de Quito, pero que también ya tiene tintes contemporáneos. Esto hace posible que la demostración de proyectos sea actualizada periódicamente”. El Museo de Archivo de Arquitectura tiene casi 30 años, y en su exposición muestra hitos importantes que van desde la historia de la ciudad y la manera en cómo ha cambiado con el paso del tiempo. También te puede interesar: Los 10 museos más visitados del mundo Activación para nuevos públicos Esta reapertura, según comenta Bernarda, busca enfocar la relación del ser humano con la ciudad y el espacio público. “Yo creo que es importante que las personas que habitan la ciudad alcen su voz para tener espacios adecuados y bien estudiados”, comenta la presidenta del museo mientras sostiene que el enfoque de este huasipichai es que la gente conozca, valore, disfrute y cuide la historia arquitectónica de la ciudad. María Samanieo, presidenta del Colegio de Arquitectos de Pichincha y del Ecuador, señaló que esta etapa de reapertura tomó entre 4 y 5 meses de intenso trabajo. La casa donde se levanta el museo tiene más de 300 años y necesita cuidados permanentes.